Obra de divulgación musicológica que analiza la evolución de la ópera inglesa a lo largo de cuatro siglos, desde sus raíces renacentistas hasta la contemporaneidad. A través de un enfoque filológico, la autora examina la estrecha interdependencia entre la calidad literaria del libreto y la partitura musical, reivindicando la identidad propia de la ópera británica frente a la hegemonía continental. El texto recorre figuras fundamentales como Henry Purcell y Benjamin Britten, explorando la integración de la tradición dramática inglesa en el género operístico.
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