Este relato es una crítica a la ausencia más absoluta en Occidente del: “Conócete a ti mismo, nada en exceso”, escrito según la historia o leyenda, en el portal del Oráculo de Delfos.
Sin este pensamiento crítico uno no puede llegar a comprender a este siglo materialista, globalizador y tan confuso, con mucha ciencia y tecnología y tan poca ontología, con todos temas trascendentales.
Un materialismo de una producción de bienes materiales lanzados indefinidamente al infinito, esto es totalmente insostenible, ausencia absoluta de “teleología”, así es inadmisible la existencia…
Un mundo de vulgares, mediocres intelectuales, con tanto conocimiento, tan poca sabiduría, todo es dinero, más y más dinero y famoseo, todo se resume a cantidades, nada de cualidades.
No recordamos el famoso “Sic Transis Glorias Mundi” y, Occidente se ha proclamado, con gran soberbia e ignorancia: “El Primer Mundo”.
En el protocolo romano (como siempre tan prácticos), imponían a sus generales triunfantes al entrar en Roma, un muy especial funcionario, que detrás del carro del militar, les repetía constantemente lo siguiente: “recuerda que eres solamente hombre, un ser mortal, recuerda que eres un hombre, un ser mortal…”
Tenemos tres consagradas y milenarias referencias, que nos ayudarían para entrar en un proceso de: madurez, sabiduría y compasión, con nosotros mismos y con los demás, estos son:
“El término medio del “Sermón de la Montaña”, el “Camino del Medio Budista” y, el “Nada en Exceso” del: “Término Medio Aristotélico”.
Así que adelante a no desfallecer, aunque el desafío sea tan abrumador y extenuante.
Liberémonos de: los Monstruos, los Anticristos, de las Injusticias, de la Maldad…
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