Kayla Johnson, una joven criminóloga con una mente aguda y un pasado complicado, se ve arrastrada a un oscuro caso: un cadáver colgado en el puente de Brooklyn, con signos de tortura y una sola pista: una dirección. Lo que comienza como una investigación rutinaria se convierte rápidamente en una red de secretos, tráfico de órganos, traiciones y vínculos personales inesperados. Acompañada de su jefe, Christian —con una relación más de hermano que de superior—, Kayla deberá enfrentarse no solo a los horrores que descubre bajo tierra, sino también a los sentimientos que resurgen en la superficie.
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