Cuando el mundo recién nacía, los Seres Celestiales observaban desde las alturas, entre los velos de la realidad. Su misión era custodiar los secretos del equilibrio en la Tierra.
Estos seres custodiaban el Fuego Primigenio, una llama que ardía, pero no consumía, sino que revelaba. A través de su luz, los primeros hombres conocieron el bien y el mal.
Por eso, Kaen Dur (el que no duerme) fue el primer y último guardián de este fuego. A él se le encomendó guardar este don que revela lo oculto. Durante siglos, Kaen Dur veló sin ambición, pues sabía que el fuego no le pertenecía.
Hasta que un día alguien se acercó no para verlo, sino para poseerlo.
Durante la Grieta de los Mil Soles, una guerra entre los hombres y los Seres Elementales, Kaen Dur fue traicionado y arrojado a la Tierra por los otros Seres, por cuestionar la falta de palabra de estos.
Esa traición lo destruyó. No solo su alma: también su esencia fue consumida por el odio y el dolor. Y juró vengarse de sus pares, arremetiendo contra la mayor creación de estos Seres.
El hombre.
Y así utilizó la magia más oscura jamás vista. Corrompió su corazón, surgiendo un terror con un nuevo nombre: KHINTY KHANDA (el que fue transformado por el fuego y las sombras).
Y el mundo lo padecerá.
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