Cada célula llora lágrimas de decepción por los argumentos incoherentes que proyectan las acciones de humanidad podrida llevadas a cabo por ti, por mi yo menos yo, por mi mundanidad. Condenado y maldecido desde el momento en que comprendí la longevidad de mi alma y la inexperiencia de su recipiente. Impaciente ante el porvenir de maestría artística, a la que me acercas, y personal de la que me alejas. Concentraré mis esfuerzos cuantas veces sea necesario con tal de olvidar tu nombre y tus razones. Con el único objetivo de dejar que venza esta invisible guerra el bando merecedor de mi destino.
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