A veces, las marcas más visibles son las que más queremos esconder.
Lucas llega a un colegio nuevo con un nudo en el estómago y unas cicatrices en la piel que lo hacen sentir como un libro arrugado que nadie quiere leer. Pero lo que parece una historia de rechazo pronto se transforma en una lección de amistad, empatía y segundas oportunidades.
Este cuento habla de niños que aprenden a mirar con otros ojos, de adultos que saben cuándo intervenir y de un dragón dibujado que es mucho más que una criatura fantástica: es un símbolo de valor, arte y superación.
Un relato para leer en familia, en el aula o en soledad, que nos recuerda que cada niño tiene una historia que merece ser escuchada. Y que detrás de cada «portada arrugada» hay una aventura digna de ser contada.
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