Encerrados desde hace generaciones, los habitantes de Eón ya no recuerdan por qué. Solo saben una cosa: nadie cruza las compuertas. El tiempo no pasa en Eón. Se repite. Nox, un técnico más entre miles, sobrevive entre tuberías oxidadas, reglas sin sentido y sermones de una Orden que predica fe en vez de respuestas. Pero cuando un área entera colapsa y los desaparecidos se multiplican, Nox se ve obligado a mirar más allá de la rutina… y de la obediencia. Acompañado por Astra —una joven del Departamento de Ciencias con secretos tatuados en la voz—, Nox comenzará a descubrir que hay algo oculto tras los muros de metal: no un enemigo, no una salida, sino una verdad enterrada tan profunda que desafía lo que significa ser humano.