Este ensayo aborda la arquitectura educativa desde una perspectiva pedagógica, proponiendo el espacio físico como una herramienta de aprendizaje activa en lugar de un mero contenedor estático. A través de un enfoque multidisciplinar que integra psicología ambiental, geografía urbana y didáctica, el autor examina cómo el diseño de los entornos de enseñanza influye en la conducta y el desarrollo social del alumnado. La obra ofrece una guía reflexiva para docentes, equipos directivos y arquitectos sobre cómo transformar centros escolares en materiales educativos, estableciendo escalas de análisis (macro, meso y micro) y proporcionando modelos inspiradores para una gestión del espacio inclusiva y sostenible.
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