En la casa de un brujo nunca te aburres, puedes encontrar desde objetos encantados, frascos con cosas viscosas que se mueven y te miran, un pasillo de puertas que cambia a placer, e incluso criaturas "en principio adorables" habitando el sótano.
Izan pasa los días junto a su bromista amiga Sam, cuidando de la casa y lloriqueando por las esquinas cuando tiene que limpiar un estropicio, cuando algo se rompe o porque simplemente la casa disfruta haciéndole la vida imposible. Y para colmo, tendrá que lidiar con un inesperado invitado que solo trae más problemas consigo.
Pero cuando el Maestro desaparece en uno de sus viajes, Izan y Sam deberán ir a buscarlo aun a costa de sus propias vidas. Se adentrarán en un mundo humano que hace años que no pisan, enfrentándose a las sombras de la Época Oscura que dejaron los hechiceros de antaño tras la Gran Guerra
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