Análisis historiográfico sobre la evolución de la disciplina histórica en los últimos cincuenta años y la necesidad de integrar la perspectiva de género en el estudio del pasado. El autor examina el tránsito de una historia centrada en hechos extraordinarios y protagonizada por figuras masculinas hacia una historia cultural más inclusiva, que valora las experiencias individuales y los acontecimientos cotidianos. La obra propone una revisión metodológica para rescatar el papel de la mujer, superando los enfoques estructuralistas convencionales a través de la interpretación de indicios y subjetividades históricas.
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