En un remoto tiempo, en el mundo conocido como Marte, Asia lloraba como un ser mortal, pero diferente. Cuando la arrancaron de su hogar, vislumbró el extraño y cruel sendero por el que desfilaría su ser. Los giros quizás no habrían tomado lugar sin la presencia de Asia. Aquellos que verdaderamente la amaron, que respiraron su gracia, dejaron también su marca en el lienzo del futuro: el Todopoderoso Ra"a, la enigmática Yimpia, el ausente Zamán, la inalcanzable Ítika, Amaniel, el intrépido isleño, Eminalma…, también Querques. Asia renunció a su tiempo, a todo lo que conocía, persiguiendo la llamada de la intuición. Al acercarse al agujero, el tiempo se dobló en sí mismo, proyectándola cuatro mil millones de años en el futuro. El paso de los giros había transformado todo a su alrededor: los mundos cambiaron, los ojos también. Fueron las almas las que la guiaron hasta Hoa; ellas dieron forma a Eva, anhelando que fuera quien es en realidad.
Advertencia del autor: este libro tiene contenido sensible-erótico con escenas explícitas de sexo, también entre parientes. Pensada para personas que conocen las costumbres e ideas de las realezas en antiguas civilizaciones. No recomendado para menores de dieciocho años.
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