Los juicios no siempre son solemnidad, togas y veredictos.
a veces, se parecen más a un guion de serie negra… con tintes de comedia.
En este libro se recogen casos reales en los que la tecnología y la justicia se cruzan de formas tan inesperadas como absurdas: exnovias que se denuncian a sí mismas desde cuentas de Instagram, correos «enviados» que jamás llegan, contratos imposibles disfrazados de software de última generación o llaveros de geolocalización que arruinan coartadas.
Con ironía y sin caer en tecnicismos indigestos, este libro muestra cómo un informe pericial puede decidir si alguien acaba absuelto, arruinado o incluso divorciado.
Porque hoy las pruebas ya no son solo huellas dactilares o testimonios: son metadatos, correos electrónicos, geolocalizaciones y registros digitales que hablan más que cualquier declaración.
La realidad que encontrarás aquí supera con creces a la ficción… y, a veces, lo hace con un descaro que roza lo increíble.
Prepárate para reír, indignarte y, sobre todo, descubrir hasta qué punto dependemos —y desconocemos— las huellas digitales que dejamos en nuestro día a día.
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