¿Qué queda cuando el amor se rompe?
A veces, solo versos. Crudos, desnudos, imposibles de callar.
Ojalá hubiera sido siempre es más que un poemario: es un grito escrito con la voz rota. Un viaje a través del amor perdido, el duelo más íntimo y la reconstrucción de quien escribe no porque quiere, sino porque no sabe cómo no hacerlo. Desde la ternura de un «ojalá siempre» hasta la rabia sorda del abandono, cada poema es una herida abierta que busca su forma de sanar.
Dividido en capítulos que funcionan como estaciones emocionales —el amor, la pérdida, la culpa, el perdón, el silencio—, este libro no esconde el dolor ni lo maquilla. Lo abraza. Lo convierte en palabras para que otros puedan encontrar consuelo en medio del caos.
Si alguna vez amaste tanto que dolía, si alguna vez te fuiste sin saber cómo despedirte o te quedaste esperando a alguien que ya no miraba hacia atrás, este libro es para ti.
Porque hay heridas que no se olvidan, pero sí se pueden escribir.
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