Ágata tiene trece años y una familia que convierte cualquier día normal en una aventura imposible de olvidar. Entre picores inoportunos, malentendidos monumentales, planes descabellados y fines de semana que acaban durmiendo con tiburones, su primer año de instituto empieza con más caos del esperado.
Con una madre imprevisible, un padre dentista que “casi nunca” falla y unos hermanos tan singulares como sus nombres, Ágata descubrirá que crecer también significa aprender a reírse de los desastres.
Una comedia familiar ágil, cercana y desternillante que celebra el amor, el humor y ese maravilloso caos que llamamos familia.
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