La ciudad es el núcleo de nuestra vida. El hábitat donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. A veces puede resultar inhóspita. Nos puede asfixiar con su ruido y su trepidante ritmo. Pero entre el hormigón y los grandes edificios también podemos recorrer senderos emergentes del silencio que nos llevan hasta nosotros mismos. Es de eso precisamente de lo que trata este poemario: de los ahogos y también de los respiros del individuo en el ambiente urbano. Estos son versos que salen de mí para que cada uno los haga suyos. Para que sean leídos entre eco y eco, para que sean disfrutados con el alma.
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