En los albores del tiempo, cuando el mundo aún susurraba los secretos de los dioses antiguos, el Reino de Cristal floreció bajo el amparo dual de la Casa Solar y la Casa Lunar. Estas casas, guardianas de la luz y la sombra, tejieron un equilibrio sagrado que protegía la tierra de las fuerzas desconocidas que acechaban más allá de los confines donde el Sol y la Luna extienden su mirada. Pero en los días de silencio seguro, cuando la paz parecía eterna, una sombra se alzó desde los abismos ignotos: un mal primigenio que codiciaba el corazón del reino.
Estas fuerzas, nacidas en los vacíos donde ni el Sol ni la Luna osan brillar, avanzaron con pasos sigilosos, sembrando el terror en los corazones de los habitantes del Reino de Cristal. Sus intenciones, veladas por un manto de engaño, apuntaban a desmoronar los cimientos de la armonía, a apagar la luz del Sol y a silenciar el canto de la Luna. En su arrogancia, estas entidades ignoraban una verdad ancestral, una profecía susurrada por los vientos y grabada en las piedras de los templos antiguos, transmitida de generación en generación por los custodios del Reino de Cristal:
«Cuando el Reino de Cristal yazga bajo el velo del engaño, y las sombras amenacen con devorar la luz, el Sollum, el Gran Llamado, resonará en los corazones puros. El Hijo del Sol, portador del fuego eterno, y la Hija de la Luna, tejedora de los sueños plateados, se alzarán como uno solo. Bajo la sagrada Mei’moerum, la unión mística de las almas, se congregarán en el cruce de la sombra y la luz, donde los árboles cantan, las aguas susurran y la tierra de la montaña guarda los secretos del mundo. En el Lugar de la Plenitud, donde el espíritu se funde con el cosmos, recibirán la fuerza de los antiguos, y con ella, desterrarán al opuesto, restaurando el equilibrio que el mal osó desafiar.»
La profecía, envuelta en un halo de misticismo, señala un destino incierto pero esperanzador. El Sollum, un eco divino que trasciende el tiempo, convocará a los elegidos en el momento de mayor desesperación. La Mei’moerum, un rito sagrado perdido en los anales del tiempo, será el crisol donde los Hijos del Sol y de la Luna forjarán su unión, guiados por los espíritus de los árboles, las aguas y la montaña. Y en el Lugar de la Plenitud, un santuario oculto donde la esencia del mundo converge, hallarán el poder para enfrentar a las fuerzas oscuras que buscan reclamar el Reino de Cristal.
El destino del reino pende de un hilo, pero la profecía susurra que la luz y la sombra, unidas, prevalecerán. Los vientos del cambio ya soplan, y los ecos del Sollum comienzan a resonar en la distancia, llamando a los héroes que restaurarán el Reino de Cristal a su gloria eterna.
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