Obra reflexiva dirigida a educadores sociales que operan en entornos de protección a menores. A través de una perspectiva basada en la experiencia profesional y el aprendizaje continuo, el autor examina dilemas éticos y prácticos de la intervención educativa. El texto aborda cuestiones fundamentales como la necesidad de la no intervención, la gestión emocional en el trabajo, el establecimiento de normas, el uso de tecnologías, el burnout profesional y la importancia de la autocrítica, ofreciendo una guía crítica para mejorar la práctica diaria en pisos de convivencia.
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