Álvaro Muñiz
Sus libros

Dando rienda suelta
Cuando aquel día por la mañana el grupo de peregrinos que había pernoctado en el albergue del monasterio de San Juan de Ortega se disponía a continuar la ruta del Camino de Santiago y se vieron sorprendidos por una fuerte tormenta de viento y lluvia, decidieron prolongar su estancia a la espera de que la adversa situación climatológica cambiara.
Durante los dos días que duró la tormenta, unos buscaron el entretenimiento en los juegos de cartas y ajedrez, otros se dedicaron a la lectura, y entre estos, uno de ellos se afanaba en la lectura del libro Don Quijote de la Mancha.
Notando el lector del Quijote que algunos lo miraban con cierta curiosidad, tomó la iniciativa de leer en voz alta algunos pasajes y les propuso que, como eje vertebrador, podrían servir de fuente de inspiración para que quien quisiera contara alguna historia vivida, oída o ensoñada. Y es entonces cuando algunos de ellos, dando rienda suelta a su imaginación y tras vencer su timidez, fueron desgranando hasta veinte historias que fueron escuchadas con mucho interés por todos.
Son historias de amor y humor tan reales como la vida misma, o no.

La llamada de Dios
La joven abogada, Blanca Herrera, perteneciente a una familia acomodada de Madrid, educada en la fe católica, se ve atrapada de una manera insospechada en los límites del amor.
Sin apenas experiencia en la vida amorosa, dos hombres de carácter muy diferente se cruzaron en su camino, Martín López, un brillante abogado de un importante bufete de la capital, marcado por un secreto inconfesable, y Jonás Moro, un hombre culto de ideas muy conservadoras que por voluntad propia vivía alejado del amor terrenal.
Los secretos y los celos pusieron a prueba los sentimientos de Blanca, solo condicionados por el irrenunciable derecho a su libertad.
Una novela que habla del discurrir de la vida de los protagonistas en situaciones límite, con la esperanza puesta en la superación de las adversidades, y con el afán de recuperar las ilusiones perdidas.

En la memoria
Jamás imaginó que algo así podría ocurrirle a ella.
Durante los días en que la protagonista acude al hospital para acompañar a su marido, quien ha sufrido un grave accidente de carretera, empieza a recordar algunos episodios de su vida.
Un acontecimiento inesperado pone a prueba la estabilidad emocional de Raquel.
De manera accidental, mientras trata de poner en orden los papeles que su padre, ya fallecido, guardaba en una maleta, halla una misteriosa carta que revela un secreto familiar al que deberá enfrentarse. Las consecuencias de este descubrimiento terminarán por alterar por completo su vida.
Sabía que tendría que tomar una decisión que podría hacer mucho daño a algunas personas. Sin embargo, no encontraba el modo ni el momento. Contempló la posibilidad —enseguida descartada— de ponerse en manos de un psicólogo que pudiera ayudarla, pero no estaba dispuesta a revelar aquel secreto.
Ni siquiera los dos hombres de su vida, Daniel y Tomás, debían conocer aquella historia familiar.
