Ángel González Hernández
Su libro

PIENSO BIEN, LUEGO SÉ QUE NO EXISTO
El presente trabajo, tal y como su propio nombre indica, es una revisión crítica de la famosa frase de Descartes incluida en su obra «Discurso del método para conducir bien la razón y buscar la verdad en las ciencias». En ella, el gran filósofo francés afirma: «Pienso, luego existo», identificando posteriormente ese «ser» con el alma. Breves análisis relacionados con lo que les sucede a las personas que pierden la memoria muestran que es en esa facultad del cerebro donde reside la creencia en nuestra propia personalidad y que, cuando la memoria se deteriora hasta límites extremos, la persona deja de poder identificarse. No puede saber quién es porque no se recuerda. Asimismo, puesto que Descartes considera que pensar es lo que identifica al alma, en este escrito se exponen diversas investigaciones en las que insectos como las hormigas demuestran ser capaces de evaluar y decidir ante situaciones diversas. Según dichos estudios, entre estos insectos hay individuos optimistas y otros pesimistas, por lo que en ocasiones se producen discrepancias hasta alcanzar un consenso. Esto solo significa una cosa: que piensan y que, por ello, no podemos aceptar que tengan alma. Si reconocemos que todos los animales disponen de memoria, facultad que les permite comportarse de acuerdo con su especie, debemos aceptar que, si por alguna circunstancia la perdieran, no podrían saber quiénes son y, por lo tanto, no serían. Exactamente igual que nosotros.
