Benito Martinez
Su libro

No fuimos dioses
«Me he pasado la vida despidiéndome… ¿ya te lo dije?» Con esa frase comienza un viaje que no es solo novela, memoria o confesión. No fuimos dioses es el mapa íntimo de un hombre que mira hacia atrás —y hacia dentro— buscando las piezas que lo hicieron quien es. Desde las calles soleadas de Cayo Hueso hasta el gris de Bruselas o el vértigo del DF, cada capítulo es una despedida: de una ciudad, de un amor, de un país, de un yo. En diálogo constante con su yo niño, este narrador nos guía en espiral entre los escombros de recuerdos y sueños no cumplidos. Pero también hay humor, deseo, ternura. Hay guarapo y hay guerra. Y ese malecón que, más que un lugar, es una forma de estar en el mundo. Este relato no ofrece certezas. Lo que ofrece es algo más honesto: la emoción de lo vivido y la belleza de lo perdido, de un individuo y su época. Y la sensación de que, aunque no fuimos dioses, sobrevivimos para contarlo.
