Bienvenido Díez Pérez
Bienvenido Díez Pérez nació en 1954 en Santa Cruz del Sil, un pueblo de la cuenca minera del Bierzo (León), en el seno de una familia de clase obrera: su padre fue minero y su madre, campesina.\r\nEn 1975 terminó Magisterio en León y emigró a Barcelona para ejercer como docente y continuar sus estudios, licenciándose en Geografía e Historia. En aquella época se inició en la poesía y participó activamente en las reivindicaciones por la mejora de la educación pública en los barrios del extremo norte de la ciudad de Barcelona. Gracias a esas luchas, fructificaron centros educativos de primaria, institutos y escuelas de adultos, en una de las cuales ejerció desde entonces hasta su jubilación.\r\nEn 2018 publicó Derivadas de mariposas blancas, unos poemas que había escrito en 2004. Los versos de este libro fueron escritos entre diciembre del año 2000 y noviembre del 2003.
Sus libros

Vuestras voces como polifonías
Cuando reclamo memoria para evocar vuestros rostros y el destino se transmuta en un pozo clausurado o en la carne sin latido, cuando siempre, siempre es nada y sobre las tumbas pugna la vida contra la muerte. Cuando el último tren llega desocupado, siento que la consciencia es retorno interior del universo en mí.

Derivadas de mariposas blancas
Estos versos surgieron al tensar al máximo el arco que va de la emotividad a la razón. Debido a nuestra inconsciencia colectiva, nos han convertido en seres sin voz ni valor, ofreciéndonos una vida superficial y hedonista en un nuevo orden feliz. La belleza y los sueños, fuentes de emoción, han sido reemplazados por un sentimentalismo banal, pseudoinfantil, que nos arrastra. En esta sociedad cautiva, escribir de forma sincera sobre nuestros sentimientos es un desafío. No obstante, Derivadas de mariposas blancas, símbolos de luminosidad y metamorfosis, desafía estas limitaciones, al intentar trascender la prisión interna. Cada poema, como un diario, invita a descubrir la propia interpretación y a encontrar una mirada amiga que conecte con la autenticidad de nuestro ser. Así, en la resaca de esta estación oscura, es una exigencia recordar las palabras del profesor J. M. Moratiel, autor de Ensayo de tu voz: «El amor es la fuerza gravitacional que atrae las almas entre sí para hacerse el bien».

Confundidos en el cosmos
«Guiños en campos de la eternidad»
En la fluida cadencia de tus versos,
captas la luz indescifrable del solsticio.
Las palabras centellean, presagios,
fascinantes fantasías.
Porque ves que los días se desangran
y el viento gime con voz infantil,
te acercas a las almas que se pierden
en la bruma del olvido.
Cuando la tarde cae sobre mi ánimo,
llegas envuelto en tenue resplandor.
Eres un ser sin desconfianza, más
puro que un ángel sobre la almohada.
La danza desafía eternidades.
Los grillos custodian tus pensamientos,
y las fieles estrellas te acompañan,
vistiéndote de un nuevo amanecer.

Sacrificio de los búhos
Escritos entre 1977 y 1981, desde los escombros de una época convulsa, estos poemas son la crónica de un derrumbe íntimo y colectivo. Su lenguaje es un grito sin refugio que agrieta el mármol de los mitos y abre una herida en los párpados para mirar el mundo a través de esa fisura. En este universo poético, el ave de la noche es a la vez creación y trauma; los búhos, centinelas de la ruina, custodian una palabra sin redención. La belleza no salva: hiere. El poema es brasa que queda tras el incendio del origen. Inédito durante más de cuarenta años, Sacrificio de los búhos revela una voz singular cuya resonancia atraviesa el tiempo y nos confronta con lo que permanece cuando todo lo demás ha ardido.

Ofrenda
Escritos entre 1973 y 1977, estos poemas son el atestado de un tiempo enterrado. Cincuenta años bajo llave. No es literatura. Es la sutura que no cierra. Quien abra este libro no encontrará consuelo. Solo el pulso anterior al grito. Lo auténtico fermenta en la sangre, no en el poema.
