Carmen Vega León
Sus libros

La Lejanía y sus Alrededores
Desde la lejanía se divisa La aldea de Munch, se escuchan los violines de Johannes el loco y el mar que rodea la isla de las palabras de un Capri ¿necesaria o innecesariamente acentuado? quizá esconda a un neptuno con cepillo de barrendero de la memoria.La Lejanía y sus alrededores son poemas sobre lo vivido, lo imaginado y las huellas de pasos inquietos en la arena del olvido.

Pacífico del Sur
El viajero de este poemario nunca tomó el expreso Pacifico del Sur; nunca estuvo en San Francisco, ni en Los Angeles; nunca estuvo en ningún lugar ajeno a su devenir diario. El viajero escribe y escribe de lo vivido, de lo no vivido; de lo soñado, de lo no soñado. Escribe a pulso abierto, a imagen fracturada, a palabra hecha y deshecha, como quien teje lana.El viajero viaja a lugares y pensamientos que le van fluyendo desde la cabeza hasta la almohada.

Jardín de Frailes
El jardín del Monasterio del Escorial da título a este poemario. Alguien con paso corto e impredecible lo recorre. Bojes, rosas, el estanque, cualquier gravilla, le traen a la memoria inventada frailes con sandalias de piel de ciervo y cordones de tres nudos que en silencio labran y rezan cantos beneventanos.El paseante, a quien el aire le va susurrando palabras aventuradas que va guardando en un cesto de mimbre, las desparrama en las madrugadas como si fueran un puzzle. Las desparrama entre el silencio y la duda, entre el libro de las horas y los cantos de gorriones. Esas palabras bailan con sones de chirimías en su pensamiento enredado, encontrando lugar y orden para poder escribir esa suerte de exiguas historias atrabiliarias que la urgencia le va dictando.

En El Fin del Continente
En la madrugada, alguien deambula por la casa y en ese caminar solitario hay palabras que se le cuelan por los huecos de un pensamiento atravesado por lo vivido, por lo soñado. En el vaso de agua que sostiene en la mano se reflejan campos de flores silvestres, caballos, pájaros, personas que intentan recobrar esa naturaleza que han perdido.
Con los ojos casi glaucos mira hacia el fin de un continente de mitos, de infancia subterránea, de juventud desaparecida, y es entonces cuando ese continente se convierte en una Europa desgranada por la furia y la zozobra.
