Eduardo Gabino Ruiz Murillo (Calonge, 1977) es Sargento de la unidad ARRO de los Mossos d’Esquadra, una unidad de intervención especializada en dispositivos de seguridad ciudadana, apoyo táctico y respuesta rápida ante incidentes críticos. Es también Sargento Primero reservista voluntario del Ejército del Aire español, donde ha servido en la unidad EADA (Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo), dedicada a la protección de la fuerza, operaciones aerotransportadas y apoyo a despliegues en entornos hostiles.
Ha entrenado con unidades de élite como el BOPE de Río de Janeiro, la División Especial Halcón de Buenos Aires y equipos SWAT en México. Posee alas paracaidistas otorgadas por US Army, US Navy e IDF, y es cinturón negro de Krav Maga, además de instructor en diversas disciplinas de combate.
En España ha completado numerosos cursos avanzados en la Escuela de Policía de Catalunya, y otros centros especializados, abarcando intervención, tiro, tácticas operativas y gestión de situaciones críticas. Es Director de Seguridad Privada y perito judicial en el uso de la fuerza, con experiencia docente como monitor de tiro e instructor táctico.
Autor de los libros y ha sido condecorado por organismos autonómicos y locales en reconocimiento a su labor profesional y a su compromiso con el servicio público.
Su historia es la de un operador que ha vivido la seguridad desde dentro, con rigor, vocación y una visión forjada en escenarios reales.
Su libro

Diario de un patrulla (el día a día de un policía)
HAY PROFESIONES QUE MARCAN PARA SIEMPRE. SER PATRULLERO ES UNA DE ELLAS. Durante más de veinte años, Eduardo ha patrullado las calles de España y, en este libro, por primera vez, se quita el uniforme —no para dejar de ser policía, sino para mostrarse como hombre—. Sin adornos ni épica, relata intervenciones reales: suicidios, violencia machista, tiroteos, noches en vela, momentos que huelen a miedo, sudor o impotencia, pero también a valor, orgullo, humanidad y compañerismo del bueno, del que no se compra. Cada capítulo es una llamada de radio, un recuerdo que todavía pesa, una historia que podría haber acabado mal —y a veces acaba—. El autor no escribe desde la pose ni busca justificar nada. Escribe para dejar constancia de lo vivido, para que sepamos lo que realmente pasa ahí fuera cuando todos dormimos. Este no es un libro para idealizar a la policía. Es un libro para entenderla. Y, sobre todo, para escuchar a alguien que ha estado siempre al otro lado de la línea, jugándosela por otros. NO ES UNA NOVELA. ES LA REALIDAD. Y DUELE COMO TAL.
