Felipe Garcia Casal
Sus libros

Cine ciudad
Cine Ciudad no es una novela, yo diría que se trata de un relato de cosas, de recuerdos, algunos felices y otros no tanto, de un niño que de la noche a la mañana “aterriza” en La Coruña sin siquiera poder imaginar la inmensa suerte que ha tenido. Lo que aquí se narra hay que encuadrarlo en el pensar y el sentir de alguien que empieza a atisbar lo que es el mundo, con el corazón y los ojos a flor de piel. Aunque la vida se le aparezca a veces inopinadamente abrupta y solitaria. Porque el autor piensa que la vida, en sus comienzos, es una sucesión de soledades interrumpida, a Dios gracias, por pequeños instantes de felicidad. Uno es consciente de que al igual que las generaciones, el sentir de las personas no es homogéneo. Cada niño, cada joven, es un cúmulo enorme de afectos, soledades, dudas, penurias o abundancias. Cada niño, cada joven, es un micromundo. Siendo así las cosas, no podemos pretender que quienes se agrupan para formar barrios constituyan un todo paradigmático de lo que son los barrios en su totalidad. Cada uno de La Coruña de los años 50/60 tenía su aquél, como bien ha dejado escrito el ilustre prologuista de este trabajo Francisco Vázquez, alcalde que fue de La Coruña y embajador de España ante la Santa Sede. Siento contradecir a quien ha tenido la generosidad de dedicarme cariñosamente parte de su valiosísimo tiempo pero he de dejar sentado que la Ciudad Vieja de La Coruña era y es el kiló-metro cero del sentir coruñés, el pasaporte universal expedido en la infancia y que te acompaña hasta que te cantan el gori gori en alguna de nuestras maravillosas iglesias. También siento disentir del apelativo cariñoso de “cerillitas”. Que va. Pudiera parecer que éramos un poco pisaverdes y miramelindos porque presumíamos demasiado de nuestro barrio, pero es que había que ser coruñés y de la Ciudad Vieja para entendernos. Cine Ciudad es un trabajo hecho a uña de caballo, quizá demasiado, pero el ralentizarlo, piensa el autor, le restaría frescura. Es intimista, a veces excesivamente sincero y por supuesto localista. Uno siempre aspira a que le lean hasta los esquimales, pero en este caso va a ser empeño inútil, porque la peripecia de un niño, de un joven, al que derriban su cine o que se enamora de una monja ¿a quién puede interesar? Por este librito desfilan personajes peculiares, humildes y respetuosos. También ¡ cómo no! otros atrabiliarios a quienes no se cita por sus nombres y que el tiempo ha hecho que mude en perdón lo que antes era una íntima tristeza. A todos ellos el autor reconoce como parte de su vida ya pasada y desafortunadamente longeva. Ojalá que cuando se publique este libro alguien pueda reflejarse en él, reconocerse en el tabaco duro, en los cines de su barrio, en los primeros besos, en los villancicos de Navidad, en esa felicidad intermitente que antes apuntábamos. A ese alguien, a todos cuantos nos lean, gracias y siento muchísimo no haberlos tenido a todos de compañeros de juego y aventuras en esta maravillosa ciudad, en este maravilloso barrio.

GENTE DE MARINEDA
La obra que presentamos es una colección de entrevistas a personajes que han ocupado puestos de relevancia tanto en la vida pública como en la esfera privada. Casi todos son coruñeses, por nacimiento o por arraigo, y todos comparten un sentimiento inequívoco de amor a La Coruña. Las conversaciones, a lo largo de una hora, han dado para mucho, no solo en los aspectos personales o profesionales, sino también por las revelaciones de hechos que forman parte de la historia de La Coruña. La creación de industrias, el nacimiento de facultades universitarias o las dificultades de los ayuntamientos con menguados presupuestos son algunos de los asuntos abordados. Y, cómo no, también están presentes el mundo del periodismo, el deporte y la literatura, con revelaciones sobre figuras como Unamuno o Lorca. Destaca también la interesante y reveladora intervención de un notable representante del mundo militar que tuvo, entre otras responsabilidades, la dirección de la inteligencia del Estado. Debido al deterioro de las grabaciones, otros muchos invitados no aparecen en este recopilatorio. También ellos le habrían dado fuste.
