Libros.cc

Francisco Esteban Bara

Sus libros

Chistes de Eugenio para repensar la universidad

Chistes de Eugenio para repensar la universidad

Ensayos literarios242 pág.ISBN 9788418787317

Eugenio ha sido uno de los mejores contadores de chistes del mundo; su «saben aquel que diu…» debería ser considerado patrimonio de la humanidad. Muchas de sus ocurrencias hablan de lo que está sucediendo en nuestras universidades durante los últimos años. ¿Se está diciendo que vivimos una época universitaria de chiste? No, aunque debemos reconocer que a veces lo parece. Profesores y estudiantes podrían explicar absurdas y tronchantes situaciones que sacan los colores a la universidad y, por supuesto, es un auténtico chiste que ser universitario a veces se reduzca a trabajar en alguna universidad, estar matriculado en alguna carrera o tener un título académico. La universidad es uno de los mejores inventos de la historia, quienes pasan por sus aulas están llamados a revolucionar y mejorar este mundo raro en el que vivimos. Para eso no hace falta inventar nada ni alcanzar el estrellato, es suficiente con llegar a ser alguien con quien vale la pena convivir, charlar, estar y trabajar. Eugenio no cuenta chistes de la universidad, cuenta chistes que nos invitan a reír pensando y a pensar riendo sobre ella, cuenta chistes para que la universidad sea eso y no otra cosa, por ejemplo, un lugar de paso, un sitio al que toca ir, una expendeduría de títulos o, peor, un chiste de mal gusto.

Ver ficha del libro
La Universidad de las Narices

La Universidad de las Narices

FICCIÓN MODERNA Y CONTEMPORÁNEA134 pág.ISBN 9791387677435

Érase una vez un lugar en el que se vivió una curiosa historia. Todo empezó con la llegada a la comarca de un pequeño y extraño grupo de individuos que se hacían llamar universitarios. Fueron acogidos y levantaron la universidad, una casa para cuidar y dar cobijo a algo sorprendente y lleno de posibilidades. Era lo universitario, el deseo y el amor hacia el conocimiento superior fuera de lo común. Lo universitario arraigó en la comarca hasta el punto de pasar a llamarse las Narices. Desde que llegó lo universitario, buena parte de sus habitantes metían sus narices en asuntos asombrosos, se las tocaban con la intención de estudiar el mundo y sus cosas y hablaban de todo ello dejando al más pintado con un palmo de narices. Es lo que pasa si se desea y ama el conocimiento superior, es lo que tiene el hecho de cultivar el espíritu universitario. Sin embargo, se entró en una nueva época en la que tal deseo y amor dejó de recibir admiración y adquirió otras formas. Desde entonces, muchos naricenses, y también universitarios, decían estar hasta las narices de lo universitario y de la Universidad de las Narices. Se intentó poner remedio, pero no se sabe si funcionó, quizá era tarde, a lo mejor ya no tenía sentido.