Francisco Lozano Rodríguez
Sus libros

Polvo de esparto
Historias de mujeres viviendo entre amores imposibles y de hombres de vidas frustradas dan forma a estos relatos de ficción, parte principal de Polvo de esparto.
Cinco de las ocho mujeres y dos de los tres hombres llegaron a conocer este siglo XXI. En su época, ellas, vivieron momentos felices de amores fortuitos, tormentosos o imperecederos dejados atrás igual que tirados por la borda..., al final llevados a la tumba a modo de inventario. Aquí entra en escena Átropos, completando Polvo de esparto.
Algo de cierto hay en esa idea de que «los muertos necesitan hablar». Contar todo o una parte de lo que llevan dentro de sí porque no han podido, por sus razones, hacerlo en vida. Y la muerte escucha.
En el camino por el que se abandona este mundo, volviendo al pasado, se ahonda en lo que pudo haber sido una realidad. Volver atrás para deshacer y luego construir lo que es imposible modificar. Algunos en su agonía esperan otra oportunidad. Soñamos imposibles.
Así podemos leer:
[...] Sentía que le faltaba la algarabía de la juventud, el bullicio de la locura para romper con el mundo que las constreñía sin saber muy bien cómo, y hasta en el porqué tenían sus dudas y discrepancias. Solo buscaban la aventura [...] Empacharse de libertad. Fantasías de mujeres [...]
[...] Ya lo ves, ahora recorriendo tu cuerpo ya en los huesos. Nada de aquellas redondeces que llenaban hasta rebosar tu ropa interior. ¡Con lo qué tú eras!
[...] aquel atardecer hasta el cielo lloró.
Al final, Átropos dice: [...] ya tarde, comprendí la sabiduría del silencio: un reino aparte.

Algo es cierto
¿Cuánto pesa una ausencia que nunca se ha nombrado? Rosa ha cargado con ella durante medio siglo, cruzando un océano y levantando una vida entera sobre un secreto: el nombre del hombre al que amó y del que, obligada, se separó embarazada, en plena juventud. Ahora, con sesenta y seis años y la convicción intacta, regresa a Galicia. No por nostalgia, sino por justicia. Busca a Carlos, el padre de su hijo, y también al responsable de la brutal agresión que cambió el rumbo de sus vidas. Con su maleta, su memoria salada y un temblor antiguo, Rosa camina por las calles como quien no tiene tiempo que perder. Algo es cierto es una novela luminosa sobre la vejez como principio, sobre el poder intacto del primer amor y sobre la necesidad de cerrar lo que un día quedó abierto. Francisco Lozano construye una historia de lealtad, coraje y búsqueda que conmueve desde su verdad sin artificios. Porque hay errores que, incluso tarde, merecen ser enmendados. Y hay amores que nunca terminan de irse. María piensa que, para algunos jóvenes, la Segunda Guerra Mundial suena a historias de abuelos. Con su experiencia, la inspectora María Otero tiene el convencimiento de que algunos de los sucesos aquí relatados tuvieron su origen en esta historia —casi olvidada— que, en España, inmersa en su propio conflicto, se vivió de manera tangencial, aunque algún contacto sí que hubo. En esta ficción se habla de la armada alemana en la ría de Vigo. Para la inspectora, hay motivos que validan la hipótesis de la relación de estos hechos con el grupo nave nodriza. Lo que todos saben y nadie comenta.
