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Jacqueline Wendy Inarra Miranda

Wendy Inarra es mamá de Jazmín, y periodista boliviana. Tiene un doctorado en la facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Es licenciada y máster en Comunicación en la Universidad Católica Boliviana y Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca en Bolivia. Hace dos décadas ha seguido los pasos de los migrantes bolivianos en Argentina y España. Añora como a nada el Caribe de su Venezuela. Cree firme que el ayllu es la conformación social indígena viva desde hace miles de años, de México hasta la Patagonia. Orgullosa siente su raíz quechua cuando recuerda ese gran pedazo de tierra que no tiene piernas; pero que camina, donde se trabaja en bruto pero con orgullo; donde se comparte y se dice lo mío, es tuyo. Recuerda su Latinoamérica mientras parafrasea a Calle 13 y atónita se queda, cada vez que observa el consumismo global de un Londres con su Brexit.

Su libro

LA WALLUNK ́A EN BARCELONA

LA WALLUNK ́A EN BARCELONA

Historia social y cultural344 pág.ISBN 9798861962506

En la cultura Quechua no existe el adiós definitivo, ni siquiera con los muertos. Cada 2 de noviembre se tiene la concepción ancestral de que ellos llegan a través de sus almas a visitar a los vivos. Empunto. Ese medio día de Todos Santos o del Aya Markay Quilla las almas llegan de hambre y sed tras un largo viaje. Mientras, sus familiares les esperan con una mesa de abundante comida o mast´aku, que tiene dulces, fruta, flores y bebida, un festín de lo que más les gustaba en vida. Una vez que los vivos han comido junto a las almas de los muertos, se desarma la mesa con cantos, llanto y rezos católicos en quechua y castellano haciendo la idea que el momento fúnebre, ha concluido. Es a partir de ese momento que en Barcelona empieza la fiesta de la wallunk´a, donde los vivos en extrema alegría arman un gigantesco columpio. Y los hombres las balancean a las mujeres migrantes. Cada movimiento de este ritual tiene un profundo significado en la cultura quechua: desde que suben al columpio, durante el recorrido del balanceo y hasta que retornan al punto de partida. Este wayllunk´eo de las mujeres también puede estar cargado de un erotismo que conquista y enamora a los hombres durante ese contexto festivo. Mientras ellas se mecen, todo el mundo está expectante de las coplas improvisadas en quechua con un tenor extremadamente sensual. Lúdicamente se supone que hay un último contacto con las almas de los muertos, porque se les está pidiendo a manera de despedirles, que entre los vivos haya amor, diversión, alegría, paz. Porque dicho sea de paso en los valles de Bolivia se cree que las almas, las mujeres y la madre tierra tienen una conectividad de fecundidad, es una fiesta en época de lluvia, tiempo de siembra. Un momento perfecto para pedir a las almas antes de que se vayan del todo abundantes cosechas para el carnaval. Cosechas que en el contexto migrante podrían traducirse en dinero producido desde una interesante industria cultural. Este momento de esparcimiento también genera empleo al interior de la comunidad migrante. Por tanto, existe la práctica milenaria del ayni o trueque, aún en el extranjero ese proceso se recompone desde una comunidad o un ayllu perfectamente integrado. Por tanto, Barcelona es considerada la ciudad taypi o el centro de esa gama cultural boliviana en España. Lo que en suma genera movimiento económico, traducidas en remesas. Los registros expulsan datos de records de envíos monetarios desde España hasta Bolivia. La fiesta de la wallunk´a solo es un ápice para apreciar lo cultural-económico que gira en torno a la industria de la bolivianidad en la ciudad catalana. Se han extraído decenas de relatos periodísticos al interior de la fiesta que con teorías desde la Comunicación en Latinoamérica tratan de explicar esa necesidad de conversar, cantar, alcoholizarse, bailar y jugar en quechua, la que evoca también a la tierra añorada, así los bolivianos en Barcelona le dan un sentido censado a su vida de migrante.