Joseba Ibarrola
Sus libros

Los besos que nos robaron
Cada palabra de Los besos que nos robaron está escrita desde el amor infinito y en homenaje a mi hijo Mikel, y con la pesadumbre, imposible de olvidar, de no haber podido ayudarle mientras era criminalmente acosado por seres sin corazón al final de su vida.
En el caso de Mikel y de tantos otros chicos y chicas como Kira, Alejandro, Jokin, Mateo, Arantxa, Lucía, Aran, Andrés… (la lista es interminable) ya no llegaremos a tiempo. Sin embargo, estoy seguro de que las campañas de sensibilización y actuaciones contra el bullying que se llevan a cabo (desde aquí mi agradecimiento personal) están salvando vidas de muchos jóvenes que, a pesar de sentirse aterrorizados por sus acosadores, ven la luz al final del túnel y recuperan las ganas de vivir. Con todo, es evidente que nada es suficiente y que es necesario seguir luchando para erradicar esta lacra; el acoso en centros escolares y deportivos sigue campando a sus anchas sin que se tomen medidas eficientes que eviten las continuas muertes de nuestros hijos e hijas.
Como pedía en mi primer poemario, si eres testigo de situaciones de acoso, por favor, no te calles y denúncialo; estarás salvando una vida. Nuestra victoria será ayudar y volver a sonreír, ¿verdad, Mikel? En ello estamos, a pesar de todo. Muxus maitia, allí donde estés...

CADA DÍA COMO SI FUERA UN VERSO
Cada día como si fuera un verso alberga un compendio de desgarros que destilan amargura y esperanza y es, sobre todo, un agradecimiento a todas y a todos quienes nos siguen apoyando y se acuerdan de Mikel, que está con nosotros en cada recodo de nuestras vidas. Aportar mi granito de arena para acabar con el bullying y el ciberbullying —su hermano gemelo— es uno de los propósitos principales de mis poemas, cincelados con la tinta de quien no se dio cuenta del sufrimiento de su hijo y al que nunca pudo ayudar. Visibilizar que alguien está sufriendo acoso y terminar con el silencio cómplice para poder arropar a la víctima y salvarla es la clave. Hacia ello hay que encaminar todos los esfuerzos, ya sea implantando protocolos de actuación en las aulas o controlando el uso del móvil, sin olvidar la responsabilidad de las instituciones, la de los acosadores y la de sus familias, ni la de los centros escolares, que en la mayoría de las ocasiones intentan ocultar los casos de acoso para evitar su desprestigio y contra los que hay que tomar medidas contundentes. Nada es suficiente para erradicar esta lacra, a la que nadie es inmune y que cada pocos días añade una víctima más a su macabra e interminable lista. Estas letras están dedicadas a todas y todos los chicos y chicas que se nos han ido y a cuyos seres más cercanos envío desde aquí todo mi cariño y apoyo para soportar el dolor de sobrevivir a la ausencia. Mikel, Jokin, Kira, Alejandro, Ilan, Mateo, Lucía, Unai, Laura, Sandra, Sara… Siempre con nosotros, beti elkarrekin. Eskerrik asko, maitia, por los dieciséis años que nos regalaste. Estos poemas, como todo en mi vida, van por ti.
