Juan Peñafiel Maireles
Su libro

El síndrome farisaico
El manuscrito presenta una reflexión teológica y pastoral de una honestidad cortante, cuya propuesta temática se aleja de la exégesis académica para abrazar una dimensión vivencial. La obra se estructura como un tratado de «medicina del alma», donde el autor disecciona el fariseísmo no como un grupo histórico judío —punto que se aclara con respeto y rigor desde la introducción para evitar malentendidos—, sino como una patología espiritual universal inherente a la condición humana y, específicamente, a la comunidad cristiana. La aportación distintiva de la obra radica en su capacidad para transformar términos bíblicos en conceptos psicológicos y sociológicos modernos. La originalidad reside en el tratamiento del fariseísmo como un «virus» que muta y se adapta. El autor logra que el lector se sienta interpelado; no es un texto para señalar al prójimo, sino un espejo para el reconocimiento propio. La integración de referencias del Concilio Vaticano II y de autores como León-Dufour dota al discurso de una solidez doctrinal que equilibra el tono personal de la narrativa.
