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Juan Carlos Rodríguez Soriano

Hay vidas que se construyen entre números, logística y tecnología, pero que laten en una frecuencia distinta. Juan Carlos Rodríguez Soriano (Madrid, 1968) es un buscador de esencias que ha hecho de su hogar en Alcorcón el refugio donde el ruido del mundo se transforma en verso.

Su camino profesional, forjado en la precisión de la informática y la gestión operativa, podría parecer distante de la lírica. Sin embargo, es precisamente esa estructura la que le permite sostener el peso de las emociones más profundas. Padre y trabajador incansable, Juan Carlos descubrió que, tras la máscara de lo cotidiano, habitaba un universo que solo podía ser nombrado a través de la poesía.

Fue en la quietud obligada de la pandemia donde su diálogo interior se volvió incontenible. Lo que comenzó como un refugio personal, se convirtió en un acto de valentía: "Sintiéndote, poemas desnudando el alma", su primera obra, fue el testimonio de un hombre que se atrevió a mostrar su vulnerabilidad sin filtros.

Hoy, Juan Carlos da un paso más hacia lo sagrado con su segundo poemario, "Rumores del silencio: Versos del alma". En esta obra, el autor nos invita a bajar el volumen de la existencia para escuchar lo que el corazón susurra cuando nadie nos mira. No son solo palabras; son fragmentos de luz, de sombra y de una espiritualidad terrenal que conecta directamente con quien busca respuestas en la belleza de lo invisible.

"No escribo para ser leído, sino para que nos encontremos en ese espacio común donde el silencio deja de ser vacío y se convierte en verdad."

Su libro

RUMORES DEL SILENCIO: VERSOS DEL ALMA

RUMORES DEL SILENCIO: VERSOS DEL ALMA

POESÍA102 pág.ISBN 9791370461577

¿Qué hacemos con todo lo que no dijimos a tiempo? En este segundo poemario, Juan Carlos Rodríguez Soriano escribe con el corazón en carne viva. Desde la culpa que deja la ausencia de un padre hasta el silencio pesado junto a una madre que ya no recuerda su nombre, cada verso es un intento por entenderse y seguir respirando. Aquí hay dolor, deseo, alcohol como refugio y una necesidad casi infantil de ser querido. Pero también hay escenas pequeñas, precisas —un banco frente al mar, una copa en la madrugada, un adiós sin ruido— que se clavan como verdades universales. Porque todos hemos amado mal. Todos hemos buscado perdón donde ya no quedaba nadie. Este libro no es solo poesía: es una confesión íntima y brutal, escrita con el deseo de cerrar heridas que aún supuran. Y tal vez, con suerte, también sirva para acariciar las tuyas. Una puerta entreabierta. Una voz que, a pesar de todo, sigue diciendo: «Estoy aquí. Os quiero».