Luis Arnaiz
Sus libros

Bajo los ojos del huracán
Segundo tramo de la saga «La azarosa vida de un idealista». Esta novela está ambientada en la España del primer tercio del siglo xx. En sus dos primeros capítulos, la protagonista, Pilar, una joven estudiante de Magisterio, narra en su diario íntimo las vicisitudes de su apasionado amor a Bernabé desde su punto de vista femenino; algunas de ellas las mismas, evidentemente, que habló él en el primer tramo de la saga, titulado El dilema. En un cuadro realista, esboza la situación de la escuela pública de aquella época en un pueblo gallego en el que, como en tantos otros, reinaba, por un lado, el caciquismo y, por el otro, la miseria en la mayoría de las familias. Pilar, poco después de tomar posesión de su destino profesional en la aldea de Louza, parroquia del término municipal de Bonces, provincia de Orense, explica cómo ocurrió su pavoroso encuentro con la violencia y con la muerte.
En la segunda parte de la novela, Bernabé, después de su fracaso vocacional como religioso tarsicio (léase El dilema, primer tramo de esta saga), prosigue su azarosa vida como seglar, y tiene que sortear los obstáculos que se interponen continuamente en su camino, como si la mala suerte quisiese echar por tierra todo lo que emprende. Es cierto que, en su idealismo, a veces, se excede, exponiéndose a correr peligros y riesgos inesperados… Su vida se transforma así en una larga cadena de persecuciones y circunstancias comprometidas, que tiene lugar en una de las épocas más tristes, conflictivas e, incluso, aterradoras de la historia de España.

El genocidio
Los hechos acaecidos en España durante los años 1936-1939 fueron para Bernabé, el protagonista de esta novela, para su mujer, Pilar, y para sus tres hijos, Ricardo, Alfonso y Juan, tan dolorosos, inquietantes y hasta trágicos que no pueden dejar indiferente a quien la lea. Pues es un reflejo fiel de lo ocurrido durante la guerra civil española a la mayoría de los habitantes de España. Quien lea esta novela acabará identificándose con uno u otro de los protagonistas de los hechos que se narran. Una buena experiencia en este caso, en cierto modo, semejante a la que experimentaron los espectadores de las tragedias griegas clásicas, unas lecciones morales vivas para la conducta de los ciudadanos. Lo que pasó entonces en España y lo que se narra en esta novela podría volver a repetirse, dada su escasa repercusión en la sociedad española actual, donde el paso del tiempo no ha conseguido eliminar definitivamente las tensiones que enfrentaron en una guerra fratricida a una gran parte de los españoles. Tengamos fe en el sentido común de nuestros ciudadanos más jóvenes con la esperanza optimista, no sé si excesiva, de que les haga ver con claridad que la violencia, los odios y el egoísmo injusto y desmesurado siempre han sido los peores consejeros para la paz, la concordia y el entendimiento mutuo entre los conciudadanos en la vida y, más aún, en el manejo de la política nacional, regional o, simplemente, local.
