Manuel Ros Pérez
Sus libros

Bisneros
Bisneros hace referencia al adjetivo con el que se han autodenominado algunos individuos que, como Carlos, con la llegada del invierno y la desaparición de los turistas, se ven prácticamente obligados a poner en hibernación sus pequeñas tiendas o puestos callejeros, lo que aprovechan para ir a Asia para abastecerse de género. Estos viajes no son meramente de negocios, suelen durar más de lo necesario para comprar el material y siempre cuentan con una cierta dosis de aventura. Aunque son muchos los caminos que pueden haber conducido a los bisneros a esta forma de ganarse la vida, es bastante frecuente encontrar cierto romanticismo, entre jipi y libertario, en el origen de quienes se han deslizado por este camino; aunque el tiempo y la vida hayan terminado por amortiguar muchos de sus impulsos libertarios originales. El libro se introduce en el mundillo de esta gente y aunque no se trata de una guía turística, tampoco deja de describir los lugares visitados y las situaciones vividas en varios países: India, Indonesia, Tailandia, Vietnam, Birmania o Camboya, dejando información de utilidad y reflexiones para quienes se decidan a viajar a estos sitios o simplemente quieran viajar leyendo.

TRANSICIONES: una historia del barrio del Pilar
Transiciones: una historia del Barrio del Pilar relata, desde un punto de vista personal, las circunstancias de la transición desde la adolescencia hacia la juventud de un grupo de chavales del barrio del Pilar, uno de tantos barrios periféricos que surgieron en Madrid para acoger el aluvión migratorio —entonces procedente de distintas provincias españolas— de quienes se acercaban a las grandes urbes para cubrir la demanda de mano de obra de la época. El relato hace referencia a la génesis del barrio, un proceso no exento de especulación y avaricia inmobiliaria, así como a las circunstancias de este, donde la carencia de servicios condicionaba la vida cotidiana de sus moradores. La coincidencia de la transición vital de estos chavales con la transición política y el nacimiento de movimientos vecinales, como el de «La Vaguada es nuestra», se entremezclan en el relato junto al papel de algunos sectores de la Iglesia de entonces, que apoyaron y dieron cobijo en sus parroquias a estos grupos vecinales y a otras organizaciones juveniles. No faltan alusiones a temas como la educación, el denominado ascensor social o las cuestiones de género, así como referencias a acontecimientos que marcaron aquellos años: la heroína, la movida o el sida.
