María del Carmen Herrera Jiménez
Su libro

El lorito Lolo
Mi querido Lolo Aunque tus alas atrofiadas no te permitan volar, tu corazón vuela alto y nunca deja de brillar. Tus plumas llenas de colores parecen trocitos de sol, y cuando sueltas tus gritos y carcajadas se alegra hasta el corazón. Eres risas en el parque, alegría al caminar, porque todo aquel que te mira se detiene a sonreír más. Cuando escuchas que te llamo: «¡Guapooooh!», con emoción, me respondes: «¡Guapaaaaah!», llenándome de ilusión. Y yo corro hasta tu lado para verte una vez más, porque cuando estoy contigo todo parece brillar. Pero cuando digo: «Lolo, me voy», se te nota la tristeza enseguida, y sueltas un suave «ahahah!» que enternece el corazón. Eres un lorito noble, divertido y especial, de esos seres que en la vida nadie puede olvidar. Porque no hace falta volar para tocar el cielo entero, y tú lo haces cada día, mi guacamayo más bello.
