(Colombia, 1981) Anfibio entre la escritura, la creatividad, el silencio y la regeneración. Vivió ocho años en Argentina y reside en España. Estudió Comunicación Social y se ha formado en edición, filosofía, escritura, creatividad, ciencias contemplativas, neurociencias y cambio sistémico. Durante veinte años ha sido profesor, conferencista y facilitador, en Latinoamérica y España. Desde hace quince años estudia tradiciones meditativas y filosofías de oriente. Ha llevado a cabo retiros y peregrinajes en Colombia, Argentina, EE.UU., España, Inglaterra, India y Japón. Ha sido editor y colaborador de diversas publicaciones en Latinoamérica. Atisbos del adiós es su primer poemario.
Su libro

Atisbos del adiós
Atisbos del adiós es una bitácora sobre el arte del adiós, con su potencial de duelo y revelación. Narra el tránsito lento de la pérdida. El brillo y el padecimiento que se cuelan en lo ordinario. Habla del desarraigo y la partida hacia una tierra desconocida; la consagración al silencio, y el sacrificio de lo amado. Retrata el retiro en una lejana montaña, los rostros del invierno y la separación de un amor que parecía inmarcesible. El tono sostenido de los poemas es el Atisbo, que aparece como aurora y ocaso. La primera, belleza transformadora. El segundo, llaga con destellos. El gran aprendizaje de este péndulo es el adiós. Este libro es otra forma de sostener y responder al dolor. El recorrido refleja los estados psicológicos y metafísicos del duelo. En simultánea muestra el estado de desamparo que desafía la estructura psíquica, y la oportunidad de disolución de la armadura, que impide una conversación más amplia. Bebe de la influencia de autores como Rainer Maria Rilke, David Whyte, Mary Oliver o Piedad Bonnett. Está dedicado a los peregrinos del duelo: "Que este tejido inspire la introspección, una visita a su sombra y la apertura a lo numinoso".
