Ruben Ángel Romero Stoppiello\nNací en Montevideo, Uruguay, el 24 de setiembre de 1957. Soy el padre de dos hijas\ny tengo dos nietas y un nieto. Todos muy inspiradores. Soy docente de ciencias, ahora\njubilado, pero además actor y profe de teatro. También artesano. Escribo desde que\ntengo memoria, registrando todo en cuadernos, servilletas, muros y mesas. Contar\nhistorias ha sido siempre un placer. Encontrar y sacar la poesía y la magia de todo.\nContacto:\nFb.: ruben.romero.583\nIg.: rubenangelro\n\nAgustina Mandacen\nNací el 02 de marzo del 2001. Soy del Pinar, en Uruguay. Desde que era pequeña\nsiempre me gustó dibujar. A los 14 años me gustaba mucho leer comics y dibujar\nmis propias historias y personajes. A los 16 decidí que quería aprender más sobre los\ncomics y profesionalizarme más en el dibujo y sus técnicas.\nContacto:\nFb: blop_a\nIg: blop_a\nBehance: blop_a
Sus libros

Hércules tiene hambre
Hércules es un gato negro común y corriente que no tiene ninguna característica especial, o, mejor
dicho, que tiene todas las características especiales que tienen todos los gatos. Lo interesante de él es
que, a pesar de ser común y corriente, le pasan cosas maravillosas, como nos pasan a todos. Esta historia
pretende mostrar esas cosas maravillosas que le pasan. En el cuento Hércules tiene hambre, el
personaje reclama por su alimento, y como no recibe atención, procura alimentarse por sus propios
medios. Al ser un gato muy domesticado, un poco despistado y sin experiencia, se mete en líos y cae
en una situación de mucho conflicto. De esta situación se sale con mucha valentía y decisión por parte
de los personajes que están siendo perjudicados, con una buena negociación del dueño del gato y, finalmente,
con una gran comprensión y empatía que lleva a un final pacífico y conveniente para todos.
Es una historia de acción, de bravura, de inteligencia, y también de amor, en donde juegan valores
como los de la unión de los grupos, la solidaridad, la empatía, la determinación y la inteligencia de
solucionar conflictos en forma pacífica.

Hércules va a la feria
Hércules es un gato común y corriente; no tiene superpoderes, no puede volar rápido como la luz ni levantar grandes
pesos, ni posee visión de rayos X. Es un gato común y corriente que tiene, eso sí, todo lo que los gatos tienen de especial.
Nosotros, que sabemos de gatos porque los amamos, tenemos claro cuáles son las cosas especiales de estos animalitos.
En esta historia, Hércules (al que ya conocemos por la anterior Hércules tiene hambre) decide dar un paseo con su dueño,
Enrique. El muchacho no lo sabe y se va a la feria de su barrio, donde venden frutas y verduras, llevando a su gato de
polizón en su carrito de mandados, ese, el de traer las compras. Sí, Hércules se metió sin que nadie lo viera.
Pero, ¡claro!, sufre un percance porque siempre se está metiendo en líos. Es tan bueno, tan inocente, que siempre se mete
en líos. Y bueno, no les voy a contar demasiado, pero esta vez se encuentra en la situación de que no puede volver a su
casa porque se perdió.
Por suerte y por esas cosas de la vida se hace amigo de un sapo que lo ayuda a volver. En realidad, no es exactamente él
quien lo ayuda, pero, bueno, lo acompaña hasta su casa.
En esa historia vemos como dos personajes que son absolutamente diferentes, que viven en lugares con costumbres
distintas, se hacen espontáneamente amigos. Y que posteriormente surge entre ellos una relación, primero un poco de
curiosidad y luego mucha empatía.
También apreciamos cómo una travesura que sale mal puede remediarse si tenemos buena fe, ganas de ayudar al prójimo
y si actuamos con amor y con el corazón. Nadie le dice a Hércules «¿te escapaste?, bueno, entonces arréglate como
puedas»; no, intentan ayudarle. Varios personajes intentan ayudarle, cada uno a su manera.
En suma, es una historia de amistad, de amor, de solidaridad, mezclada con un poquito de humor, de ternura y de poesía,
todas cosas muy recomendables para niñas y niños de estas épocas.
