Sebastián D. Lozano García
Sebastián Lozano nació en Arjona, provincia de Jaén, el 24 de septiembre de 1980. Desde muy niño sintió una gran afición por la literatura de ficción, el terror y la poesía. Estos géneros literarios han regido su obra a lo largo del tiempo, confluyendo en el año 2010 en su primera publicación: De sueños y sombras, los escombros de la memoria.\r\n\r\nAunque sus estudios e inquietudes le han llevado a residir en distintos lugares, en la actualidad se encuentra afincado en la provincia de Sevilla, donde alterna su afición por los libros con su trabajo como funcionario del Estado.\r\n\r\nLas crónicas del bosque nublado - Volumen I supone el nacimiento de su primera obra extensa. Una obra que, no obstante, sigue creciendo y enriqueciéndose día a día, con nuevos relatos que vienen a aumentar la ficción del desconocido país de los besánidas.\r\n
Sus libros

Las crónicas del bosque nublado - Volumen I
Mortak es un despiadado bandido que huye de la justicia; Magorn, un hechicero ermitaño que vive en una cabaña a la vera del bosque nublado con su fiel catraz, Hollador. Calmíade, una anciana que desea estar en paz con los espíritus. Zumak y Eusífides, dos enemigos colosales que se han jurado la muerte. Algael, un hombre humilde que trata de salvar a su hijo, Tomás, en una ciudad asolada por la peste. Sáliba, una vieja que por su oficio es considerada una bruja. El capitán Lubrok, un comerciante al que la suerte le ha dado la espalda. Barbahelada, un pirata abnegado con su vil afición. Vísprel es un hombre de campo de pacífica existencia, hasta que recibe una macabra visita. Josler, un mercenario que se juró a sí mismo no volver a matar. Poco o nada tienen que ver las vidas de unos con las de los otros, hasta que el influjo del bosque nublado comienza a pesar sobre todos ellos.

La rueda que nos mueve y otros poemas huérfanos
La rueda es el destino, nuestro sino. Representa el tiempo, que se mueve y nos mueve con él, y la ventura que en su seno despliega nuestra voluntad y la inescrutable providencia. La rueda nunca deja de girar, unas veces en el espacio, otras sobre el mar y la tierra, y nuestras pasiones y desaciertos, allá donde vagamos, giran con ella. Su circunferencia representa nuestras suelas, y en ella están grabados cada uno de los pasos que damos en este mundo, los materiales y los espirituales; y todos nuestros anhelos y tormentos son esquirlas esculpidas por los pedregales del alma en los que nos dejamos buena parte de nuestra vida, en forma de experiencias y de recuerdos. Así, el amor, el desamor, nuestra fe, nuestras obras y otros tantos ensayos que van marcando nuestra existencia tienen cabida en ella. Pues en su eterno movimiento recoge todo aquello que va moldeando nuestra personalidad y define lo que somos en cada momento. Hay tantas ruedas como personas, como seres, como elementos; y la gran rueda, el tiempo, es aquella que hace añicos de todas.

Las crónicas del bosque nublado - Volumen II
El bosque nublado está habitado por las más diversas criaturas. De entre todas, aquellas que imponen mayor respeto son los lobos, tal vez por ser las que con mayor facilidad pueden aparecerse tanto dentro como fuera de sus lindes. Sin embargo, y aunque las muchas leyendas sobre otros seres, como bien pueden ser los ugels o el mítico Khashai, se alimentan del imaginario colectivo para engrandecerse y no puede deducirse cuánto hay de cierto en ellas, sí que se sabe que se han construido sobre historias reales, contadas por personas reales y conocidas, que, en muchas ocasiones, han sido las propias protagonistas de las historias. Pero más allá de las más extrañas o fieras criaturas que tienen su lugar en el seno del bosque, es este mismo el que funciona como una gran entidad viva, con una voluntad inescrutable que obra siempre hacia un fin concreto. Y el afán del bosque nublado no puede ser torcido, pues su inmensa sombra se extiende por sobre simas, valles, mares y montañas hasta llegar a aquel que debe ser alcanzado.
