Yamila Peñalver Rodríguez
Sus libros

Juegos de imitación
El supuesto plagio realizado por Raymond Carver a uno de los cuentos escritos por Julio Cortázar es la línea argumental de la historia alrededor de la cual se articulan, conceptualmente, el resto de las piezas que componen Juegos de imitación. El espíritu de ambos autores gravita sobre un conjunto que procura homenajear el talento de dos grandes maestros, a la vez que discurrir sobre el propio oficio literario. El título mismo se constituye en clave interpretativa: la literatura vista como juego, eterno retorno a lo dicho por otros en el intento de insuflarle una voz propia. En el camino, historias mínimas, de apariencia intrascendente donde lo insólito, lo fantástico, acaso asome tras la pátina de lo real y cotidiano. ¿El ejercicio de la escritura y las mezquindades que en ella se despliegan? ¿El influjo de la obra sobre su autor? ¿La vinculación entre sueños y realidad? ¿El amor que no obstante prevalece y nos impulsa como vínculo perfecto? Y en todo ello, La Habana, Cuba como trasfondo. Juegos de imitación pretende, en suma, proponer líneas de fuga capaces de dejar en el lector cierto regusto inquietante; afrontar el reto de volver sobre lo andado con la ambición de descubrir aires distintos.

Bipolar
Un hombre vuelve a casa luego de dos semanas de ausencia. Antes de cruzar el umbral sabe que habrá de encontrarla desierta. Su esposa lo ha abandonado, llevándose consigo a su hija de tres meses. ¿La soledad como punto de partida? ¿El dolor? ¿La incertidumbre? Las piezas que componen Bipolar, si bien conforman un relato común, pueden asimismo leerse de manera fragmentada, hasta cierto punto intercambiable, conservando un particular sentido que las hará, por sí mismas, permanecer en la memoria. Una esposa afectada por un padecimiento crónico, una amante que buscará a toda costa deshacer su matrimonio, un oscuro chantaje del que será víctima durante un viaje de negocios, una suerte de contaminación literaria de la realidad llevada hasta sus últimas consecuencias… El lector se verá atrapado de inmediato por este peculiar libro: 46 fragmentos que aglutinan y escinden, liberan y aprisionan, como se espera sin dudas, de la buena literatura.
