Alfredo Jalife-Rahme
Sus libros

El espejo negro de Estados Unidos: la migración latinoamericana
El abordaje migratorio del Triángulo Norte de Centroamérica, de característica centrífuga hacia Estados Unidos, es hipercomplejo y multidimensional, por lo que su tratamiento debe ser holístico, regional y humanista, más que de vulgares tarifas disciplinarias y sancionadoras. México ha quedado atrapado sin salida entre Escila y Caribdis: en el flujo-reflujo migratorio de sur a norte y de norte a sur (los ilegales expulsados), así como por las oportunistas acciones de Trump y su agenda supremacista blanca.

Nacionalismo contra globalismo. Dicotomía del siglo xxi antes de la inteligencia artificial
Si la globalización financierista puso en riesgo la estructura misma del Estado-nación, hoy la desglobalización marca el regreso del concepto nacionalista de Westfalia de 1648. Con el retorno cíclico de los nacionalismos los nuevos dominadores del mundo (Estados Unidos/Rusia/China) ejercerán el dominio de su semántica neo-orwelliana. No todos los nacionalismos se parecen e incluso pueden colisionar uno al otro, cuando entra en juego su idiosincrática geopolítica. Al final del día, la globalización pudo operar en forma imperturbable gracias a la imperante unipolaridad que, al momento de sufrir sus sonoros descalabros financieristas, dio pie a la multipolar resurrección de los nacionalismos multiformes en los cuatro rincones del planeta. Es la geopolítica la que allega al desglobalizado presidente galo Macron y su neonacionalismo el que lo aleja de la variante nacionalista del eje anglosajón conformado por Trump y Boris Johnson, mientras lo acerca al nacionalismo ruso del zar Vlady Putin. La bifurcación de globalistas contra nacionalistas será rebasada muy pronto por una nueva dicotomía de corte tecnológico basada en la inteligencia artificial, que en los próximos años dominarán China y Estados Unidos. El dilema entre globalistas y nacionalistas es probable que sea superado por la realidad geoestratégica y su azorante avance tecnológico, si es que no se incorporan a ella Rusia y la Unión Europea.

Gaza: geopolítica de la barbarie de Israel
La enésima guerra de Netanyahu contra los palestinos de Gaza —máximo campo de concentración del planeta (papa Francisco dixit)— es un simple eslabón en la cronogeopolítica de 104 años que busca implementar el proyecto del Gran Israel del río Éufrates al río Nilo (las dos franjas azules de su bandera). Desde la declaración del canciller británico lord Arthur Balfour en 1917, su creación en 1948 con la bendición de los banqueros Rothschild y hoy con su irredentismo consolidado militarmente con más de 300 bombas nucleares clandestinas. Netanyahu y sus aliados supremacistas colonizadores, Ben-Gvir y Smotrich, justifican ese irredentismo para permanecer en el poder, al aplicar su controvertida hermenéutica en forma unilateral, excepcional y solipsista, pero carente de validez universal. En el Consejo de Seguridad de la ONU siguen pendientes tres resoluciones para la creación del inalienable Estado palestino: la 142 (de 1948), la 242 (de 1967) y la 338 (de 1973). Tanto la guerra demográfica, como las del hambre y gas de Netanyahu contra los palestinos —un genuino GENOCIDIO— se diseñaron para impedir una solución democrática integral en la Palestina histórica. Lo que de facto desemboca en la existencia de varios estados palestinos deliberadamente inconexos y segregados, además de la erección de muros por Israel, que pretende atomizar la amenaza demográfica de la hoy mayoría palestina frente a la minoría israelí. La verdadera estratagema en los siete frentes de Netanyahu es aniquilar a Irán con la ayuda de Estados Unidos. El planeta ha entrado a una crítica fase de confrontación que puede ser terminal/nuclear, cuando se libra una tercera guerra mundial híbrida que va desde las sanciones, pasando por los dos puntos incandescentes en Ucrania e Israel, hasta la 16ª Cumbre BRICS de la desdolarización y no se diga la trascendental elección presidencial de 2024 en Estados Unidos.
