Alicia Salmerón
Sus libros

Contribución a un diálogo abierto
Al arrancar el siglo XIX, los países de América Latina abrazaron el principio de la soberanía popular y la república representativa como forma de gobierno. Si partimos de la experiencia gaditana —sin perder de vista el desigual impacto que tal experiencia tuvo en las diferentes regiones del subcontinente—, podemos decir que nuestra historia electoral tiene ya más de 200 años. De cara a este pasado secular y desde hace ya varias décadas, los estudiosos de la historia política latinoamericana se afanan por dejar atrás los recuentos de fraudes y vicios electorales en favor de una mejor comprensión del significado de los comicios en la construcción de los poderes públicos en nuestros países. También desde hace varias décadas, estos mismos historiadores iniciaron un fructífero diálogo entre sí que ha permitido avanzar en el conocimiento acerca de los procesos de construcción de nuestra cultura electoral. Con este volumen participamos de ese compromiso por entender mejor nuestra historia política y buscamos contribuir a ese diálogo abierto en torno a la historia de la cultura y las prácticas electorales latinoamericanas. Esta obra reúne cinco textos que tocan a la historia electoral y a la de la representación política de cuatro países: Argentina, Perú, Chile y México. Unos son propositivos análisis historiográficos, otros son análisis empíricos; el conjunto se inscribe fundamentalmente en el siglo XIX, aunque algunos arrancan su análisis en el siglo XVIII tardío y varios se adentran con decisión en el XX. Los autores de estos textos son Marcela Ternavasio, María José Navajas, Macarena Ponce de León, Jesús Cosamalón e Israel Arroyo.

Cuando las armas hablan, los impresos luchan, la exclusión agrede...
La violencia es un tema que tiene hoy un lugar central en las preocupaciones del mundo entero. En particular, en países latinoamericanos como el nuestro, se viven tiempos de incertidumbre, desconfianza y temor. Nos movemos en escenarios de violencia social y política muy graves ligados a la acción de actores armados, a la delincuencia organizada y a respuestas desestructuradas de Estados nacionales a los que se cuestiona cada vez más la legitimidad del monopolio del recurso a la violencia para mantener el orden. Partidos, elecciones y los poderes mismos del Estado son puestos hoy en cuestión como no lo habían sido nunca antes. Pero, ¿cómo entender el desafío que tenemos enfrente si no nos adentramos, con auténtico compromiso, en la comprensión de nuestro pasado, en este caso, en el de esa violencia tradicional que parece haber mutado en direcciones insospechadas? Ante este escenario, se impone la tarea del estudio de lo que la violencia ha significado para la sociedad y sus instituciones políticas en otras épocas. En este volumen proponemos un acercamiento a temas que nos permitan empezar a entender lo que pudo haber significado la asociación entre elecciones y violencia en el siglo XIX mexicano, así como a algunos de los actores que en ella participaron —gobiernos, grupos, comunidades, individuos y el mundo de los impresos, auténtico actor político de la época— y de los contextos en que se movieron.

Hacia una historia global interconectada
Las preguntas que los historiadores se hacen en distintas épocas, que formulan desde su propia circunstancia, son diferentes: nuestro momento, el inicio del siglo XXI, momento en el que la globalización ha tocado todos los aspectos de la vida de las sociedades, nos lleva a cuestionarnos acerca no sólo de la génesis de este fenómeno, sino de las formas, caminos, intensidades e impacto que ha tenido en el pasado –incluso cuando el concepto como tal no existía, pero las interconexiones a nivel mundial eran ya una realidad. Este es un libro destinado a la docencia, un libro en el que se reúnen ejercicios historiográficos en los que se muestran algunas de las posibilidades que ofrece una fuente para estudiar temas desde una perspectiva de historia global o interconectada. Los tipos de testimonios del pasado a los que han recurrido los autores se encuentran, en su mayoría, entre las fuentes convencionales del historiador –aquellas a las que acudieron generaciones y generaciones de historiadores antes que nosotros para conocer del pasado–. Es el caso de la correspondencia, los procesos inquisitoriales y los libros de época, diarios de viajeros, discursos impresos y prensa periódica. Por su parte, los mapas, imágenes, novelas, catálogos de exposiciones y recetarios de cocina, si bien han alimentado a la historiografía desde hace muchas décadas, podríamos considerar que han comenzado a ser utilizados como fuentes por los historiadores en tiempos relativamente más recientes. Pero en realidad ninguno de estos tipos de testimonios constituye una novedad para el estudioso del pasado. Lo innovador en términos historiográficos es el tipo de preguntas que han comenzado a hacérseles a esas fuentes desde hace un par de décadas, interrogantes formuladas desde una perspectiva de la historia global o interconectada.

Pensar la modernidad política
Las últimas décadas del siglo XX han puesto sobre la mesa obras de historia política que han participado de una importante relectura del origen y significado de algunos fenómenos y procesos de épocas pasadas y que lo han hecho sobre la base de propuestas metodológicas creativas, innovadoras. La presente antología busca ejemplificar algunas de las tendencias y aportaciones de la nueva historia política —muy pocas, necesariamente— de algunas regiones del planeta, para algunos periodos históricos. Esta es una compilación pensada para introducir al estudiante universitario y al joven historiador de habla hispana en la nueva historia política, sobre todo en aquella que dio inicio a este movimiento renovador en las últimas décadas del siglo XX. La antología contiene una muestra de trece textos de historiadores, en su mayoría poco accesibles para el lector hispanohablante. Con un par de excepciones —los artículos de Marcello Carmagnani y de Francisco Tomás y Valiente—, todos aparecieron publicados originalmente en inglés o en francés; y salvo dos casos —el discurso de Pierre Rosanvallon y el artículo de François-Xavier Guerra—, ninguno de estos últimos había sido traducido al castellano hasta ahora. Los textos de estos cuatro autores, al lado de los de René Rémond, Timothy Hall Breen, Keith Michael Baker, Frank O’Gorman, Jürgen Kocka, Zeev Sternhell, Quentin Skinner, Terence Ball e Hilda Sabato aquí compilados constituyen una magnífica introducción a algunos momentos y procesos de la historia política moderna y contemporánea del mundo occidental. Todos plantean preguntas nuevas, ofrecen enfoques metodológicos innovadores, avanzan nuevas lecturas de fenómenos y procesos históricos. Sus autores han sido renovadores de la historia política contemporánea. Hicieron camino; vale la pena conocer sus propuestas para continuar con la construcción del propio.
