Alida Quilárquez
Alida Quilárquez León (Venezuela, 1966) estudió Enfermería y Educación Especial.
El arte de combinar la psicopedagogía con la enfermería ha sido determinante en su desarrollo profesional y humano. Es una ferviente defensora del derecho de los niños a la alfabetización, entiende que la lectura abarca mucho más que el espacio de un código: es el ungüento que mantiene al niño interesado por aprender, le ofrece mejor nivel de vida y posibilidades de progreso. Sus primeros pasos en el mundo literario sucedieron en la intimidad del salón de clase con la escritura de párrafos y textos para sus estudiantes. Ha sido tallerista, coordinadora de planes de alfabetización, formadora de animadores y promotores de lectura. Mantiene un vínculo con su tierra natal, Venezuela, a través de un programa social, donde se enseña a leer y a escribir a niños en condiciones vulnerables.
Este surgió en honor a su madre, quien no tuvo la oportunidad de asistir a la escuela en su niñez y a quien agradece por haberle enseñado el arte de tejer el lenguaje en forma de relato.
Actualmente reside en Zaragoza (España) y trabaja para el Servicio Aragonés de Salud.
Su libro

Diente Maño
Consentida es una niña que muda su último diente de leche en pleno desarrollo de la guerra civil española en 1938. Este suceso fue borrado de su memoria durante décadas, hasta que llegó la noche, ochenta años después, cuando sus manos temblorosas intentaron enmendar con pegamento comercial la caída de su último compañero de infancia. Este suceso la enfrenta cara a cara con el fantasma del pasado, donde la muerte rondaba sigilosamente por cada rincón, atacando con latigazos certeros cada hipocampo del cerebro de Consentida, llegando hasta las zonas más recónditas que ningún mortal desea explorar y dejando al descubierto sucesos evocadores de la hegemonía voraz sufrida por dos naciones destinadas a reencontrarse en diferentes momentos históricos. El tiempo es el mayor reto que debe enfrentar Consentida y sus compañeros de vida, algunas veces es tan largo que desespera, otras veces, demasiado corto. Pero la espera de Dientón Bicúspides, el moribundo Diente Maño, solo escasos minutos puede soportar. ¿Podrá lograrlo? Solo toca esperar.
