Amparo Pérez Soldevilla
(Sevilla, 1961)
Discípula del gran bailaor Enrique el Cojo desde los nueve años, su gran ilusión fue llegar a ser otra de las grandes del flamenco. Un destino evidente que los miedos y prejuicios familiares frustraron. Tuvieron que pasar veintiséis años para que su padre le reconociera que sí habría sido una gran bailaora.
Su libro

Te sigo bailando
Te sigo bailando, su primera obra, surge con el coraje por todo lo que se perdió, por tanta pasión encubierta que la incitó a buscar respuestas y a reencontrarse con aquella joven que bailaba a diestro y siniestro. Qué mejor forma de hacerlo que a través de los mismos palos de flamenco que en su día aprendió, bailes por los que destilar lo vivido y por los que decirle a su padre que ella, a pesar de todo y de todos, siempre le seguirá bailando. A su manera, con el corazón al raso, pero ya en paz.
