Ana Belén Ruano Cusac
Mi nombre es Ana Belén, aunque todos me llaman Ana. Nací y vivo en un lugar de la Mancha, mi querido Albacete que tantísimas cosas buenas me ha regalado. Abogada por vocación e ilustradora por devoción, dibujo en los poquitos ratos que me quedan para pellizcar unas horas al reloj.
Dibujar y recrearme con las manualidades ha sido mi gran pasión desde que empecé a contar con uso de razón. El mejor regalo que podía encontrarme bajo el árbol de navidad siempre era un estuche repleto de toda la gama cromática de colores y un cuaderno con muchas hojas en blanco para dejar que todo lo que podía imaginar se abriese paso en ellas llenándolas de trazos que mejoraban con los años. A día de hoy, tras años a mis espaldas de muchas creaciones variopintas, dibujar es aquello a lo que siempre recurro para poner un punto y aparte al continuo desenfreno que a todos nos impone la rutina del día a día.
Además, cuento con un ayudante muy especial, mi hijo de tres años y medio, que con sus primeros «bocetos» me recuerda cada día desde la más pura inocencia que la imaginación y la ilusión son cosas que no pueden dejar de alimentarse nunca.
Su libro

El hombrecillo enfadado
Un hombrecillo con tendencia a enfadarse por los motivos más insignificantes sufre una extraña transformación física: cuanto más se enoja, más mengua su tamaño, pasando de ser una persona normal a convertirse en un objeto plano e inanimado. Esta fábula narra su camino hacia la pérdida de su identidad y su fragilidad ante el mundo, planteando una reflexión sobre cómo la gestión de las emociones puede alterar nuestra percepción y nuestra forma de estar en la realidad.
