Ana Chicón
Sin nombre de emoción, pero alma manchega. Estudió en la EAT y comprendió con alivio que ser arquitecta no consistía solo en construir edificios. Ello alimentó su tendencia a viajar, dibujar y escribir, siguiendo el instinto de narrar los espacios además de dibujarlos. Tras descubrir en Barcelona su debilidad por la arquitectura móvil y la madera, se ha permitido explorar. De ese tiempo ha nacido este libro.
Su libro

Nombre de emoción y alma de lugar
Ocho formas de ver el mundo, ocho debilidades, ocho maneras de levantarse, emociones, lugares, ocho mujeres. No importa si una te cae mejor y a otra ni la aguantas. No importa porque, verás, vives de cada una; y todas viven de ti. Fortaleza, Perfección, Soledad, Frenesí, Entrega, Ansiedad, Drama y Paz. Te presento a estas mujeres en un homenaje a la espontaneidad, a las líneas quebradas, a las grietas y a todos los tropiezos con ellas que aún nos aguarden estos azarosos caminos.
