Ana Valentina Vingelli M
Sus libros

Las chicas emprendedoras
Las hermanas Marlene y Lily dejan atrás su aldea natal en Alemania y a la familia para cruzar el océano con sus esposos, dos ingenieros venezolanos.
En Venezuela, viven años en luna de miel y una vida serena y feliz, en dos pequeñas casas pareadas ubicadas en la ciudad de Caracas. Marlene y Jairo tienen cinco hijos, y Lily y Óscar, dos. El transcurrir de los días es muy placentero para las dos familias, pero el destino transforma la vida de Marlene, que, quedándose viuda y con cinco hijos que alimentar y criar, debe ocupar el rol de su difunto esposo.
Una vida de privaciones y sacrificios no le impide seguir consintiendo a su familia, a la que dedica todo el tiempo que tiene a disposición. Los hijos crecen y cada uno toma su rumbo, que Marlene no puede impedir, ya que ella también, en su momento, dejó su nido sin esperar el consentimiento de su familia.
La novela se desenvuelve entre los años más productivos y al mismo tiempo turbulentos e innovadores de la historia contemporánea: entre los años 1949 y 1977.

La chica del surf
Novela romántica contemporánea y de crecimiento personal, con elementos de narrativa emocional, drama familiar, superación personal y descubrimiento interior. Se basa en la historia de Hermann, un joven marcado por la pérdida y el dolor, que viaja a Australia buscando comenzar una nueva vida lejos de los fantasmas de su pasado. Allí, entre playas y surfistas, encuentra un inesperado renacer emocional. El núcleo narrativo de la obra se articula en torno a la recuperación física y emocional del protagonista. La desaparición de su novia Mercedes y los estragos del accidente que sufrió lo sumen en una depresión de la que logra salir gracias al calor familiar y, sobre todo, al encuentro con Cate, una joven surfista tan misteriosa como encantadora. El vínculo entre ambos se desarrolla de forma progresiva y con matices, destacando los diálogos sinceros y las escenas intimistas. El poder sanador del mar toma un rol importante a lo largo del relato. A través del surf y la profunda simbología de las olas del mar, se construye una poderosa metáfora de superación y equilibrio, reflejando el desafío de reconstruirse frente a la adversidad con claridad y potencia. Esta obra forma parte de la saga iniciada con Las chicas emprendedoras, cuya finalidad es destacar valores como la resiliencia, la libertad y el amor auténtico.
