Andrés Escarbajal de Haro
Sus libros

Vejez, mujer y educación
Lo importante es tener presente que en la etapa de la vejez los mayores tienen, pueden realizar y realizan una vida autónoma y con grandes posibilidades en la mayoría de las ocasiones, con sus propios condicionamientos, como los tiene la infancia, la juventud o la adultez. Por eso, abogamos por un discurso que modifique el lenguaje y no hable de dependencia, sino de interdependencia; queremos descubrir lo positivo, las aportaciones de los mayores a su comunidad, acabando con las connotaciones negativas que ha ido acumulando el colectivo de las personas mayores, muchas veces realizado por personas que poco o nada conocen a estas personas. Nosotros defendemos que los mayores son útiles a su sociedad; es decir, siguen siendo útiles, porque ya fueron muy útiles en su vida laboral. Y son útiles porque así lo atestigua, por ejemplo, todo el movimiento asociativo de mayores, cada vez más extendido. Su importancia va creciendo progresivamente, tanto en términos cuantitativos (casi uno de cada tres mayores pertenece a alguna asociación), como cualitativos, con reivindicaciones sociales permanentes y muy preocupados por las condiciones y necesidades del colectivo, sin olvidar otras dimensiones como el apoyo a jóvenes, acciones solidarias, etc.

Envejecimiento activo, programas intergeneracionales y educación social.
El presente libro habla de envejecimiento activo, de su relación con los programas intergeneracionales, de la promoción comunitaria y de la construcción de una ciudadanía activa y participativa con las personas mayores. Al mismo tiempo, hace una selección de buenas prácticas, en el trabajo con este colectivo, directamente relacionadas con experiencias, proyectos y programas intergeneracionales, teniendo como soporte la teoría y praxis de la Educación Social. Ello con el objetivo general de fomentar y asentar la equidad de participación social del colectivo de personas mayores respecto al resto de grupos generacionales.Otra de las grandes pretensiones del libro es reivindicativa, referida a la necesidad de trabajar por el reconocimiento social/institucional de la figura profesional del Educador Social como uno de los agentes fundamentales, junto con el resto de profesiones reconocidas administrativamente en la actualidad, en el ámbito de las personas mayores; porque, si es verdad que, afortunadamente, en los últimos años la realidad está cambiando en relación a la importancia de la labor socioeducativa del profesional de la educación social, creemos que aún no es una figura profesional suficientemente reconocida y valorada en el trabajo educativo con personas mayores.
