Angie G Upegui Pachón
Sus libros

60 años bajo el signo de la prohibición: balances críticos de la política de drogas e iniciativas de cambio
Más de 100.000 personas, entre ellas millares de menores de edad, mueren anualmente debido a sobredosis de fentanilo en los Estados Unidos. Esta sustancia, en sus diferentes presentaciones, encabeza la Lista I que la Convención Única de 1961 sabre Estupefacientes catalogo como estupefacientes sujetos a todas las medidas de fiscalización. Aunque de otra índole, en Colombia los problemas que ha arrastrado esta lista resultan igualmente inquietantes. En ella se encuentran tanto la cocaína como las hojas de coca, y en las otras dos listas hay fármacos para los que estas medidas no son tan drásticas. Luego de seis décadas bajo el signo de la prohibición, el balance de la política de drogas es negativo desde donde se le mire. más adictos y más victimas incautas que han muerto por sobredosis están asociadas positivamente por el engrosamiento de los carteles cuyos miembros asesinan, deforestan, blanquean millones de dolares ilegales en nuestra economía y corrompen por doquier en defensa de sus ganancias ilegales. La sociedad colombiana, por décadas victima indefensa de la acción deletérea de estas organizaciones criminales, aún padece y contempla a diario la secuela de daños que arrastra el narcotrafico y la lucha que por años ha venido Librando el Estado en su contra, con fútiles resultados pero a unos costos inestimables. En este libro se proponen balances y se sugieren iniciativas de cambio a la política a fin de contener los circuitos perversos de la prohibición, comenzando por proponer un nuevo relato que ya este en boga: coca no es cocaína.

Las carencias de agua potable en Colombia
Que un elemento de la naturaleza como el agua dulce escasee debería ser motivo de preocupación para todos los habitantes del planeta, pero no lo es. Que el agua ahora se cotice en las bolsas de valores anuncia que en el futuro cercano nuestros páramos serán propiedad privada de unos cuantos accionistas, algo que debería preocupar especialmente a los colombianos. Y que el agua confiable para el consumo humano también se torne escasa debe-ría preocupar a los gobiernos auténticamente democráticos, pero no les preocupa como debiera. Este libro reúne a economistas, juristas e ingenieros que estudiaron el derecho humano al agua, las políticas que promueven su garantía, así como algunas inquietantes expresiones de su ineficacia y que motivan el título de la obra, Las carencias de agua potable en Colombia. Con la pandemia, estas carencias pusieron en evidencia las contradicciones discernibles desde la doctrina del acto propio, cuando las autoridades sanitarias exigieron el autocuidado higiénico mediante el lavado de manos al menos tres veces al día a todos los colombianos, entre ellos a los 7,6 millones que aún no gozan del acceso a agua confiable: ¿cómo puede un Estado que omite garantizar el derecho humano al agua exigir a sus ciudadanos la higiene personal?
