Antonia Mª Rodríguez Rogel
Nací en La Romera (Archidona) y mis primeros recuerdos son en blanco y negro como
la vida misma de entonces. El blanco de la cal de las humildes casitas y el negro del carbón de
las máquinas del tren y de los vestidos de luto de las mujeres. Inicié mis estudios en la escuela
graduada de La Romera, donde la tabla de multiplicar y las respuestas del Catecismo las
aprendíamos cantándolas a coro. La vida campesina me sedujo desde mis primeros años y en
seguida aprendí a valorar a aquellas mujeres abnegadas que nos curaban los huesos rotos con
vendas empapadas en clara de huevo y sal, las culebrillas con pólvora y limón y la tosferina
con jarabe de tomillo y juncos. En las fuentes y en los seranos oía historias que me
despertaron la afición por escribir. Así era el entrañable lugar donde nací, crecí y fui muy feliz.
Aunque años después la vida me llevó por otros caminos, nunca olvidé aquel lugar al que le he
dedicado casi todos mis libros con el deseo de que no se pierda del todo la memoria de mi
querida tierra.
A. María Rodríguez
Su libro

Érase una vez en Archidona
La Romera es una pequeña aldea perteneciente a Archidona y situada a medio camino entre Archidona y Villanueva de Algaidas, en el norte de la provincia de Málaga. Durante muchos años fue una aldea populosa, cuyos habitantes se dedicaban mayoritariamente a la agricultura y a los diversos oficios relacionados con el ferrocarril, pero a partir de los años sesenta, la mecanización del campo, la decadencia del ferrocarril y la emigración a las ciudades redujeron progresivamente su población y actualmente es un lugar que reúne las características de lo que hoy llaman la "España vaciada".
