Bataille
Sus libros

Historia del ojo
Puede decirse sin temor que Historia del ojo es la obra maestra de la literatura eróticaPuede decirse sin temor que Historia del ojo es la obra maestra de la literatura erótica.En ella confluyen, por un lado, la mejor prosa en clave surrealista de este gran novelista, ensayista y poeta francés y, por otro, la esencia de su obsesiva preocupación por el sexo, la muerte y la fe -su fe- que configura, en realidad, gran parte de su obra.Partiendo de un proceso creativo muy querido de los surrealistas, relaciona, en una trama anecdótica de hecho muy simple, las imágenes que de un modo inconsciente y automático evocan el ojo, el huevo, el sol, los genitales del toro, con toda su carga de connotaciones atávicas, y nos las «revela» en su contenido erótico más revulsivo. El personaje de la joven Simone, que transgrede en todos sus actos cualquier norma de comportamiento sexual admitido, moral y conscientemente, es la encarnación, por una parte, del Deseo inconsciente y, por otra, del Pecado, de lo Prohibido y por ende del Placer, que a su vez, por ser fruto del mal, no es más que portador del máximo castigo : la muerte. Así pues, el goce en su plenitud sabe siempre a muerte�Es una satisfacción para nosotros acompañar la edición española de esta pequeña gran obra de Bataille con un extenso y revelador ensayo de Mario Vargas Llosa, titulado El placer glacial, y de las espléndidas y revulsivas ilustraciones que Hans Bellmer, uno de las más destacados artistas plásticos del movimiento surrealista, realizó en 1944 para un lujosa edición reducida de Historia del ojo.

Mi madre
Nos encontramos ante otra obra fundamental de la literatura erótica occidental, y no ha de extrañarnos que su autor sea precisamente el gran pensador, poeta y novelista francés, Georges Bataille. Así como en Historia del ojo (nº 10 de esta colección) Bataille narra la iniciación sexual, tierna y perversa a la vez, de dos adolescentes, en Mi madre relata la paulatina corrupción de un joven de diecisiete años por su propia madre. Entre los autores de obras eróticas, Georges Bataille se define como el más transgresor, el más hondamente subversivo, en cuanto siempre coloca las situaciones en el límite de lo posible, haciéndole vislumbrar al lector el vértigo estremecedor que el desorden del exceso extremo le depara y revelándole las razones profundas que lo impulsan a odiar y a amar a la vez este delirio. La madre creada por Bataille podrá parecer a muchos la encarnación misma del Mal, ese Mal que, a fuerza de ser todopoderoso, convierte a quien lo encarna en un dios. Bataille nos convence de que es posible, pese a todo y pese a nosotros mismos, amar el mal, el mal que nos acerca a Dios. El joven Pierre va deslizando, pues, entre la angustia y el placer sin límite, en el abismo al que le arrastra su madre, rodeada de sushermosas y diabólicas amigas Rea, Hansi y Lulú. Georges Bataille, al morir en 1962 a los 65 años, dejó este libro prácticamente terminado entre sus incontables escritos que hoy constituyen ocho volúmenes de obras completas. Unicamente las últimas páginas han tenido que ser"reconstruidas"por su editor quien estableció así la edición definitiva de este texto en 1966.

Madame Edwarda seguido de El muerto
Georges Bataille, con el seudónimo de Pierre Angélique, había publicado, en 1941 y en 1945, dos ediciones clandestinas de Madame Edwarda. En 1956, Bataille entregó el libro a su editor, J.-J. Pauvert, para que lo publicara por primera vez en edición comercial, manteniendo en seudónimo, pero añadiendo un prefacio firmado con su nombre. Diez años después, una vez muerto Bataille, apareció finalmente la edición definitiva con el nombre real del autor.Bataille había concebido publicar, en un solo volumen, Madame Edwarda, seguido de Mimadre y de otros dos textos. (Encontrarán más información acerca de este proyecto en Mimadre, ya publicado en esta misma colección, n.º 19). Finalmente fueron publicados por separado y, ahora, debido a la brevedad del texto de Madame Edwarda -y de El muerto (libro que no entraba en este proyecto de Bataille)-, decidimos, con la autorización del editor francés, reunirlos en un solo volumen, en la edición española.Madame Edwarda es la imagen misma de la mujer transgresora, de esa mujer que, proveniendo de lo que concebimos como el Mal, pasa a ser Dios por su omnipotente poder de disponer de su vida, de su sexo y de su muerte. El hombre que la sigue, cautivado, presa de un miedo atávico, encuentra en ella la total realización del Deseo.El muerto, publicado póstumamente en 1967, está compuesto de veintiocho escenas breves que narran las últimas horas de una mujer cuyo amante acaba de morir en sus brazos.Ese coito interruptus la precipita en un vertiginoso dédalo de vivencias eróticas en las que ella misma va al encuentro de su amante, en la muerte?Se trata de dos pequeños tesoros literarios que harán las delicias de quienes aman la Literatura, de quienes aman el Erotismo y de quienes aman la Literatura Erótica.

El azul del cielo
Tras la publicación, en La sonrisa vertical, de tres títulos de Georges Bataille, ahora le toca el turno a otro clásico de la literatura erótica. Bataille escribió El azul del cielo en 1935, pero, según nos confiesa en el prefacio, se desentendió de ella durante largo tiempo. La guerra en España y las catástrofes que la humanidad tuvo que soportar durante treinta años, creía, vaciaban de contenido la obra. No fue sino hasta 1957 cuando, gracias al consejo de unos amigos, el gran escritor francés decidió entregarla al público de la mano de J.J. Pauvert, su editor en Francia. A pesar de la luminosidad del título, esta obra se inspira en la transgresión de una moral prudente, en una búsqueda peligrosa : el aprendizaje de la muerte, la profundidad «imposible» de ese cielo azul que nos atrae y repele al mismo tiempo. Londres, París, Barcelona, dibujan una topografía de la perdición, un marco en el cual Troppman, a través de borracheras, noches en blanco y extrañas celebraciones, se va acercando hacia esa nueva forma de pureza, la comunión con la muerte gracias al descubrimiento iluminador de lo sórdido. Puede decirse que en El azul del cielo se halla presente todo Bataille, todos los temas que le preocuparon a lo largo de su vida : las ideologías, la muerte, los estados de éxtasis, el sexo…Ahora hace trece años que empezamos a publicar a Georges Bataille. Hasta la fecha son seis las obras que, en distintas colecciones, han visto la luz : El verdadero Barba Azul (Infimos 35), El erotismo (Marginales 61), Historia del ojo, Mi madre, Madame Edwarda seguido de El muerto (La sonrisa vertical 10, 19 y 25) y Las lágrimas de Eros (Los 5 sentidos 12).

Mi madre
Nos encontramos ante otra obra fundamental de la literatura erótica occidental, y no ha de extrañarnos que su autor sea precisamente el gran pensador, poeta y novelista francés, Georges Bataille. Así como en Historia del ojo (nº 10 de esta colección) Bataille narra la iniciación sexual, tierna y perversa a la vez, de dos adolescentes, en Mi madre relata la paulatina corrupción de un joven de diecisiete años por su propia madre. Entre los autores de obras eróticas, Georges Bataille se define como el más transgresor, el más hondamente subversivo, en cuanto siempre coloca las situaciones en el límite de lo posible, haciéndole vislumbrar al lector el vértigo estremecedor que el desorden del exceso extremo le depara y revelándole las razones profundas que lo impulsan a odiar y a amar a la vez este delirio. La madre creada por Bataille podrá parecer a muchos la encarnación misma del Mal, ese Mal que, a fuerza de ser todopoderoso, convierte a quien lo encarna en un dios. Bataille nos convence de que es posible, pese a todo y pese a nosotros mismos, amar el mal, el mal que nos acerca a Dios. El joven Pierre va deslizando, pues, entre la angustia y el placer sin límite, en el abismo al que le arrastra su madre, rodeada de sus hermosas y diabólicas amigas Rea, Hansi y Lulú. Georges Bataille, al morir en 1962 a los 65 años...

El erotismo
Un iluminador ensayo, imprescindible para comprender la sexualidad y el erotismo.Los seres que se reproducen, los seres reproducidos, son seres distintos entre sí, separados por un abismo, y constituyen una fascinante discontinuidad. Pero, como individuos que mueren aisladamente en una aventura ininteligible, conservan la nostalgia de la continuidad perdida. La actividad sexual de la reproducción, de la que el erotismo es una de las formas humanas, permite reencontrar esa continuidad. En el momento en que se unen las células reproductivas, se establece una continuidad entre ellas para formar un nuevo ser a partir de su muerte. Por su parte, la muerte, la muerte violenta, manifiesta este esfuerzo de liberación en el mismo origen de las actividades humanas. Pero el deseo de muerte pone en cuestión la organización de las comunidades fundadas en el trabajo y la razón. De ahí surgen las prohibiciones, a lo que se opone o, mejor, se une, una superación necesaria de esas prohibiciones, su propia transgresión. Guerra y caza se unen aquí al incesto o a la orgía sagrada.

Las lágrimas de Eros
Deseo y muerte, voluptuosidad y horror, una exploración de las pasiones irreprimibles del ser humano.Para Bataille, Eros constituye el enigma más oscuro del ser humano, y en las páginas de este vibrante ensayo, su autor se pregunta por los vínculos que unen el erotismo y la muerte. A través de una historia selectiva y personal de la pintura, desde la Prehistoria hasta el manierismo y más allá, el autor arroja una luz implacable sobre las grandezas y tragedias de las pasiones humanas. Este ensayo constituye una extraordinaria indagación sobre la perenne inquietud del ser humano, desde los más remotos tiempos, ante los insondables misterios del sexo y la voluptuosidad, tan profunda y oscuramente arraigados en la conciencia de la muerte.
