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Bianciotti

Sus libros

El paso tan lento del amor

El paso tan lento del amor

FICCIÓN MODERNA Y CONTEMPORÁNEA320 pág.ISBN 9788472239678

En Lo que la noche le cuenta al día (Andanzas 186), primera entrega de ese viaje hacia sí mismo, o de esa «autoficción», como ya la ha bautizado la crítica francesa, Bianciotti nos había dejado una noche de marzo de 1955, en el puerto de Buenos Aires a bordo de un barco que debía llevarle a Europa.   Pues bien, aquí le tenemos a su llegada a Italia, el 18 de marzo, con veinticinco años, sin un centavo, pero armado de una doble convicción: su viaje será sin retorno y, para mantenerse en pie, tendrá antes que aprender a caer. Así, primero en Nápoles y después en la Roma de la dolce vita, desprovisto de todo y en la más absoluta indigencia, empezará la caída solitaria a los infiernos del hambre. De ese tiempo en el umbral de la nada, rescata ante todo personajes que, por amistad, compasión o interés, se cruzan en su camino, desde los sórdidos encuentros fortuitos, hasta el deslumbramiento que le produce Maria Callas. El duro deambular forzoso se prolonga en el agrio Madrid del franquismo, donde, aprendiz de comediante de la mano de Antonio Vilar y «arropado» por la excéntrica Ana de Pombo, inicia otra etapa dolorosa, aunque estimulante, entre la generosidad de unos y la vileza de otros. Y por fin, París, destino por siempre deseado, al que accede atrapado en las redes de «Domenica», adorable y exasperante pintora, que no es otra que Leonora Fini, y donde se inicia para él otro viaje, no menos arriesgado: el que le lleva de su lengua natal a la lengua francesa.    Difícilmente se habrá sentido el lector tan cerca del abismo en el que puede adentrarse un hombre que no admite para sí otro destino que el que se ha trazado él mismo. En esa larga busca, autor, y lector, recorren el lento, tenebroso y bellísimo aprendizaje de la dignidad.

Como la huella del pájaro en el aire

Como la huella del pájaro en el aire

FICCIÓN MODERNA Y CONTEMPORÁNEA224 pág.ISBN 9788483101605

Cuando Héctor Bianciotti fue nombrado miembro de la Academia Francesa de la Lengua, se definió como «alguien que viene de lejos, y que ha pasado de su lengua materna [el español de su Argentina natal]a la de su literatura predilecta por caminos de contrabandista, sin traer nada, a modo de regalo, salvo un imaginario venido de otra parte». Como la huella del pájaro en el aire es ese imaginario, porque para Bianciotti la memoria—y la vida—, es vacilante y movediza.   Tras más de veinticinco años de ausencia, Héctor Bianciotti regresa a la tierra natal, Argentina, donde le esperan sus hermanos. La nación homenajea al niño de la pampa que alcanzó el éxito en otro país, en otra lengua. Y surgen, al filo de los reencuentros, emotivas historias, como la de Nilda, que le narra el anciano llamado la Iguana, o recuerdos de familia. Pero son los sentimientos y las reflexiones que ese viaje suscita los protagonistas de esta obra: el paso del tiempo, el destino de personas y cosas y, en fin, la muerte. Y si la muerte proyecta su sombra en el horizonte, como le recuerda alguien, lógico es invocar figuras que se enfrentaron a ella de manera harto significativa; así, quedan fijados para el lector de manera indeleble la inolvidable estampa de Jorge Luis Borges en su lecho de muerte, la reacción del escritor Hervé Guibert ante su enfermedad incurable, y los últimos años de un amigo de la adolescencia.

La nostalgia de la Casa de Dios

La nostalgia de la Casa de Dios

FICCIÓN MODERNA Y CONTEMPORÁNEA136 pág.ISBN 9788483830031

Dos casas que nunca fueron un hogar son los escenarios en que se recrea la memoria del protagonista, un pianista que ha alcanzado el éxito en escenarios de todo el mundo. Sus evocaciones de esos espacios –una mansión en el campo, cerca de Lucerna, y un apartamento en París– le llevan, en primer lugar, a su padre, violonchelista que siempre supo que su hijo sería mejor músico que él y cuyos secretos y ausencias marcarán el final de la adolescencia del protagonista. Por los meandros de su memoria desfila también Lucienne, la niñera, a quien nunca quiso y que fue capaz de empuñar una pistola contra él, y la misteriosa Madame Detrez, quien encuentra en el pianista a un peculiar confidente. También es invocado su maestro, don Savine, amigo del escritor Alberto Savinio, que le condujo, por breve tiempo, por senderos que rozan la espiritualidad. Por último, la madre, que murió al darle a luz y cuya tumba, en Praga, constituye un punto estable de su geografía personal. Los amores de todos ellos, humanos o místicos, constituyen los peldaños de una trayectoria vital que desvela, nota a nota, acorde a acorde, las melodías de una vida entregada al arte, tal vez el único hogar.