Bonilla
Sus libros

Prohibido entrar sin pantalones
Juan Bonilla sigue los pasos de Vladimir Maiakovski, una de las figuras más carismáticas de la vanguardia rusa. Nueva York, Londres, París, Moscú y México son algunos de los escenarios de esta apasionante novela, en la que Bonilla se adentra en la vida de un personaje rompedor que vivió con una intensidad desbordante su apasionada relación amorosa con Lily Brik, permitida y alentada por su marido, en uno de los tríos más famosos de la literatura mundial.

La historia no contada de los Primo de Rivera
Los archivos históricos que cambiaron la historiaAquí vemos al general Primo de Rivera, abatido e insomne en la soledad de su despacho, escribiendo una nota que nadie ha leído hasta ahora. A su hijo José Antonio en su particular corredor de la muerte, ordenando unos pensamientos que por fin salen a la luz. Y al nieto y sobrino de ambos, Miguel Primo de Rivera y Urquijo, que intenta recolocar los añicosde un apellido simbólico. Jorge Bonilla, exsecretario personal de Miguel Primo de Rivera y Urquijo y documentalista de los archivos familiares, rescata del olvido ciertos datos absolutamente desconocidos para el público que esclarecerán detalles hasta ahora ignorados.

La novela del buscador de libros
No recuerdo un día en que no haya buscado libros, confiesa Juan Bonilla, que refiere en estas páginas la historia de una pasión ?un vicio o un deporte, la bibliomanía? que es también o sobre todo una forma de vida. Su recuento no pretende ser ni una apología ni un ensayo histórico, sólo una memoria desordenada, porque la búsqueda de libros es así, desordenada y azarosa. Es su principal encanto, saber cuando sales de caza que no sabes con qué te vas a encontrar, lo que exige aquello que Nietzsche pedía para apreciar la melodía de la existencia: estar permanentemente atentos. Libros y librerías, innumerables pesquisas y muchas historias asociadas que componen, como los volúmenes delas colecciones personales, una suerte de autobiografía. Ya hace mucho que las metas se quedaron en la cuneta de los buenos propósitos y el deseo de búsqueda se cumple en sí mismo: la biblioteca es un organismo que rechaza la idea del todo y cree firmemente en el infinito. Siempre hay algún volumen por conquistar, alguno que está más allá, no sólo los que pertenecen al futuro, también los que se esconden en los pliegues del pasado.

Totalidad sexual del cosmos
Juan Bonilla recupera la figura de Nahui Olin, una de las mujeres más carismáticas del arte mexicanodel siglo xx.Inteligente, intuitiva y con un afilado sentido de la libertad, la pintora y poeta mexicana Carmen Mondragón, más conocida en los círculos artísticos como Nahui Olin, fue una artista excepcional, de enorme carisma y sensualidad. Nacida en México en 1893, vivió en el París de los primeros años del siglo xx, donde conoció a Georges Braque, Henri Matisse o Pablo Picasso. Tras pasar por San Sebastián, se sumergió en la vida artística de México, donde destacó por sus ideas feministas y su actitud provocadora y ecléctica, que la llevaron a interesarse no sólo por la poesía y la filosofía, sino por las matemáticas y lasciencias exactas.

Nadie contra nadie
Simón Cárdenas, eterno doctorando en Filosofía, sobrevive mal que bien en Sevilla diseñando la página de crucigramas para un diario local mientras trata de sacar adelante su tesis sobre el llamado ?Síndrome de Alonso Quijano?. Un día, en vísperas de la fiesta grande de la ciudad ?la Semana Santa?, recibe una extraña llamada conminándole a introducir, en su próximo crucigrama dominical, una palabra que parece responder a un mensaje en clave. Y todo apunta a que, lo que en principio parece una broma, está conectado con una serie de actos organizados por toda la ciudad con el objetivo de sabotear las fiestas y sembrar la histeria en las calles en plena madrugá. Con ayuda de María se embarcará en una serie de pesquisas para averiguar quién está detrás. Veinticinco años después de la publicación de Nadie conoce a nadie, Juan Bonilla ha escrito Nadie contra nadie desde cero con el objetivo de dar a los lectores la versión definitiva de aquella historia que marcó a toda una generación y que lo catapultó como una de las grandes promesas de la ficción contemporánea. El resultado es una novela completamente nueva de un escritor en el mejor momento de su carrera, tras ganar el Premio Nacional de Narrativa, repleta de humor y que sabe parodiar desde los códigos más populares (las novelas de detectives, el thriller de blockbuster?) a la alta cultura (metaficción).

Los días heterónomos
Estos poemas recorren los días del presente incierto, se acogen a la memoria con gratitud o proyectan una mirada crítica sobre la realidad cotidiana.Con su séptimo libro de poemas, Juan Bonilla entrega una obra de plena madurez donde se alternan los tonos elegiacos y una suerte de vitalismo desengañado que no renuncia a celebrar el esplendor del mundo, sin dejar de ver ni de señalar sus miserias. Desde el inicio, Los días heterónomos parte de la limitación provocada por la enfermedad para constatar su paradójica ampliación de campo, el acceso a una “luz distinta” que es descrita con la rica e imprevisible imaginería del autor, siempre alejada de los modos consabidos. Estructurados en cuatro secciones de nueve composiciones cada una, a las que se suman un prólogo y un epílogo en verso, los poemas recogidos en el libro recorren esos días en los que, en efecto, como sugiere el título, “no somos ley de nuestro propio estar”, pero también se acogen a la memoria, con gratitud no exenta de aristas, o proyectan una mirada crítica sobre la realidad cotidiana, de algún modo redimida por el don —“esa es su magia: / la poesía es fiebre y se contagia”— que la convierte en acuñación memorable: “Por encima del arte / que a Adonis hace fiero y bello a Marte, / cántico de la vida, / no le pidas que te cierre una herida, / más bien que te las abra / con eficaz palabra / helada en luz tan pura / que sea un simulacro de sutura”. En el proceso de edición, el autor ha añadido al original premiado por el Hermanos Machado, cinco poemas ya conocidos que encuentran su lugar natural en un libro que tiene mucho de balance o recuento, hecho de fragmentos o cristales rotos con los que fabrica un espejo donde se refleja un hombre dañado pero sereno y como de costumbre incisivo, batallador, dispuesto a seguir entonando “este himno de estar vivos”.
